En la madrugada de hoy el dueño de una despensa ubicada en calle 11 al 1005 Oeste, casi calle 120, escuchó ruidos extraños. Se asomó por la ventana y vio a un adolescente zarandeando las rejas del negocio y dos más apoyadas en sus bicis. Llamó al Comando Radioeléctrico y desde las Comisarías Tercera y Cuarta se enviaron patrulleros que demoraron a los jóvenes a las pocas cuadras. Se entregaron a sus progenitores y quedaron a disposición de la justicia.
