En conferencia de prensa realizada en la tarde de hoy, la Sociedad Rural de General Pico, manifestó públicamente su oposición a la instrumentación y puesta en marcha del Plan Estratégico Agroalimentario.
La Sociedad Rural señaló con respecto al PEA que tenía una orientación ideológica, que su redacción está plagado de un lenguaje engañoso.
Por la vía sinuosa de las especulaciones políticas, también esa estrategia permitirá que -en el curso de las discusiones que indudablemente serán acaloradas- queden en evidencia quienes sean sus opositores. Luego, y a la luz del modo de proceder del actual gobierno, Vendrá su neutralización.
En ese contexto debe considerarse la base argumental del mencionado PEA, a saber: “Se fundamenta en la soberanía divisional del Estado (potestad del Estado para articular los intereses sectoriales), el humanismo social, la seguridad alimentaria nutricional y la generación de riqueza con valor agregado en origen.» Comentar minuciosamente el documento de referencia demandaría una extensión que no queremos darle a la presente para no resultar engorrosos en el marco de la presente conferencia de prensa. No obstante, debe tenerse en cuenta que en caso de aplicarse, quedará abolida la idea de que el campo pertenece en propiedad privada a personas individuales que deciden qué hacer con él, a las cuales se supone guiadas por el deseo de obtener un beneficio propio de su explotación vendiendo sus productos.
El «humanismo social» exige que ese poder del propietario de elegir qué hará en su campo y de sacar provecho personal fruto de su trabajo, debe ser abolido porque la elección personal del destino de la tierra es un desorden y el beneficio que él obtiene es contrario al «humanismo social”.
Este último exige, no una venta a precios de mercado, sino una distribución digitada por el Estado (árbitro supremo del bien común) que en vez de reservar su poder para reprimir los abusos y aplicarlo sólo cuando los haya, lo debe ejercer permanentemente para prevenir los desórdenes y abusos que por definición integran el concepto de “libre iniciativa” y «propiedad privada». Sólo así se podrá dar «seguridad alimentaria» a la población puesto que el sistema de «propiedad privada» y «libre iniciativa» del propietario conduce a la inseguridad alimentaria».
Finalmente y para cerrar nuestro comentario -que es posterior a una detenida lectura y análisis del PEA-, la Sociedad Rural de General Pico sostiene que el mismo apunta a un fin que es indiscutible -el bienestar general-, pero plantea como única vía de acceso al mismo una serie de prácticas políticas y sociales que son contrarias de modo pleno a nuestra historia, a nuestros modos de producir, y a las más elementales ansias de progreso de todo hombre que trabaje su tierra.
En el complejo entramado de las relaciones económicas, políticas, sociales y culturales que son propias de la dinámica de una Nación, todas las variantes producen consecuencias. No hay actos gratuitos ni inocentes en la gestión de la política. Y tales repercusiones se hacen sentir en el corto, mediano y largo plazo. A las primeras se las puede discutir, resistir, modificar, re-encausar. Luego, en el plano de los hechos consumados, ya es irremediablemente tarde.