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Recordaron la Noche de los Lápices y pidieron por la aparición con vida de Julio López

La Juventud Guevarista de General Pico realizó ayer por la tarde en Plaza Seca una actividad a los 5 años de la desaparición de Julio López y a los 30 años de la terrible Noche de los Lápices, hecho histórico que significó la desaparición de adolescentes del secundario que pedían por el boleto estudiantil.

Pasaron un video sobre el juicio a Echecolatz con testimonios de Chicha Mariani e imágenes de los centros clandestinos de detención y leyeron un documento que redactaron en conjunto.

Dijeron textualmente:

“ Todavía esperamos que nos digan a dónde han escondido las flores que adornaban las calles persiguiendo un destino, digan dónde se han ido…

Venimos a decir otra vez las palabras que pretenden gastar la impunidad y el olvido, el discurso oportunista, la historia escrita por los vencedores

Venimos a darle sentido a las palabras exigiendo justicia y memoria, comprometiendo nuestras palabras con nuestra vida, porque no alcanza con el discurso si se busca cambiar la realidad.

Venimos a hacer la historia en la calle, sacándola del encierro de vidrieras, telenovelas y universidades.

Venimos a llenar de palabras la plaza, proponiendo encontrarnos para juntos crear un mundo mejor.

Tuvimos que aprender en este país que soñar con otro mundo, y buscar que no se quede sólo en sueños, puede hacernos desaparecer. Nos dejaron de legado el miedo aquellos maestros de la tortura.

Aún siendo juzgados, falta mucho para ampliar los estrechos límites que habían prohibido atravesar. Cada vez que se teme luchar por lo que creemos justo, cada vez que elegimos no meternos, cada vez que nos dicen que nos conformemos con lo que está porque podría ser peor.

No es sólo a López, a los chicos de la noche de los lápices, a los desaparecidos pampeanos, a los 30000, lo que intentaron hacer desaparecer. Buscaron que desaparezca la palabra utopía, la revolución cotidiana; quisieron que quedara fuera de nuestros pensamientos la posibilidad de cuestionar un país donde los niños mueren de hambre o de represión policial. Mientras permanezca el silencio de nuestras voces, aturdidas en boliches y noticieros, alejadas de la política y la justicia, ninguneadas por los chantas que niegan su pasado, calladas por consejo de indiferentes temerosos; el país seguirá siendo como una dictadura decidió que sea.

El otro legado, por el que venimos hoy acá, es el de la necesidad de aparecer para transformar el mundo. López apareció militando mientras era albañil, y volvió a aparecer siendo fundamental en el juicio a los militares. Los estudiantes platenses aparecieron al organizarse y reclamar por el boleto estudiantil. Para nombrar uno de los mejores ejemplos piquenses actuales, el movimiento de trabajadores desocupados apareció para mostrar que falta trabajo y no trabajadores, y que con organización y decisiones autónomas y colectivas va siendo posible recuperar la dignidad negada por un estado ausente.

Algo estamos haciendo para que este, nuestro lugar, sea más justo de lo que ahora es.

Porque los lápices sigan escribiendo, porque López aparezca con vida, porque la esperanza vuelva a llenar nuestras voces, decimos presente.”