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Denuncia que la despidieron por padecer una grave enfermedad

Roxana Claudia Santoro trabajó durante 9 años en el Colegio de Martilleros Públicos. Contrajo cáncer y al poco tiempo la despidieron sin razón alguna. Inició un juicio laboral por considerar que estaba mal encuadrada la relación de trabajo, y una denuncia ante el INADI por discriminación. La terrible historia de una mujer que debe luchar en varios flancos.

Roxana fue despedida el 30 de noviembre de 2009, con un telegrama de despido que llegó a su casa mientras ella estaba en la oficina trabajando. “Imaginate mi incertidumbre. Me pasé meses pensando por qué, si había estado 9 años y nunca había tenido problemas. Había estado enferma en dos oportunidades pero el telegrama decía que era sin justa causa. –relató- en una asamblea del Colegio de Martilleros que se realiza en Santa Rosa el 28 de mayo de 2010, a pedido de una colegiada píquense, Nora Prado, pregunta por qué el despido. El presidente de entonces, Eduardo Moreno respondió que no podían tener a una persona que faltara porque estaba enferma. Ahí se empieza a dividir el Colegio entre los 5 que estaban de acuerdo y los 9 que no.”

La enfermedad comenzó en 2003, la primera operación se realizó en febrero de 2004 y a los cuatro meses se reincorporó al trabajo. Pero el cuerpo le jugó una mala pasada y en el año 2008 volvió con problemas y en julio volvió a ser intervenida quirúrgicamente. Regresó a su puesto laboral aún antes de su total recuperación.

En el medio de tantas dificultades, se divorció y continuó criando a su pequeño hijo. Casi a fines de noviembre la despiden sin causa alguna. No obstante ello, Roxana buscó una explicación. La halló gracias a una colegiada que preguntó. La causa: las constantes faltas por su enfermedad. En un acta de Asamblea quedó constancia de ello.

Le pagaron la indemnización, pero al estar encuadrada como empleada de comercio y no como personal de entidades sin fines de lucro, UTEDyC, el monto fue menor al esperado. A partir de ello, inició el juicio laboral que recayó en el Juzgado Civil del Dr. Fabián Rodríguez y que pronto tendrá sentencia. Sin embargo, intentó frenar el juicio a cambio de su reincorporación al trabajo. La respuesta fue que se presentara a una entrevista de trabajo de acuerdo al aviso que estaba siendo publicado en el que el Colegio buscaba secretaria de 25 a 40 años. “Parecía una tomada de pelo, saben que tengo 41 años”, recordó.

Hoy, Roxana se encuentra sin obra social y sin trabajo. Siente que le quitaron la dignidad. Primero luchó contra el cáncer en su cuerpo. Hoy, contra un cuerpo colegiado insensible. Tiene sus esperanzas puestas en el INADI, Instituto Nacional contra la Discriminación y la Xenofobia, y en la Justicia. Solo quiere regresar a su trabajo.