La tradicional quinta de la familia Ocerín”, de unas 7 has ubicada en calles 48 y 25 es constantemente blanco de niños y adultos que se meten adentro, a veces provocan daño y otras prenden fuego. El domingo y lunes pasado los bomberos debieron acudir para apagar el incendio que habían desatado unos niños del barrio. Es la tercera vez en el año que ocurre. Lo más grave no es el accionar de los pequeños, sino de algunos adultos que cuando se les ha indicado que se retiren del parque porque es propiedad privada, amenazan con incendiar el lugar.
“Es un episodio repetido que se produce en mi propiedad, que es la incursión de menores y no tanto. –relató Antonio Ocerín, conocido periodista agropecuario-El día domingo unos cinco chicos ingresaron para jugar y luego prendieron fuego. Como consecuencia se incendiaron varias plantas vivas y otras que estaban secas. Por la dimensión del fuego, convoqué a los bomberos voluntarios, apagaron el incendio utilizando 3.500 litros de agua y trabajaron hasta las 23 horas, y debieron repetir su presencia el lunes.”
La familia Ocerín hasta tiene temor en dejar la casa sin habitantes, pues los incendios en el frondoso predio son constantes. Por suerte, nunca llegaron a las dos viviendas habitadas porque fueron controlados antes. Sin embargo, Ocerín llama la atención sobre la falta de conciencia sobre los riesgos que significa jugar con fuego en un lugar como eses. Y por otro lado, pone énfasis en “la falta de normas de convivencia que hace que preocupe el futuro. Chicos que no tienen demasiado claro que es una propiedad, no les importa tampoco, ni el respeto por la naturaleza ni las plantas. Uno se encuentra un poco impotente, sobre todo porque no hay forma de abordar este tema, de hacerles entender a los chicos que también por su propia seguridad hay que ser cuidadosos con el fuego.”
Y sin embargo, el problema de los chicos no es el más grande. “Amucha gente grande que incursiona, le he dicho que es una propiedad privada y que si no tienen permiso no se metan, y me han respondido: ‘en cualquier momento vengo y se lo prendo fuego’. Son grandes que reaccionan de esta forma y se lo transmiten a los pibes. Eso es lo que realmente se complica, porque uno se pregunta en qué sociedad estamos, porqué hay gente tan resentida”, concluyó.