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Avalancha nupcial y crece el negocio de las bodas homosexuales

El 70 por ciento de las parejas homosexuales planea casarse a corto plazo. El negocio de las casas organizadores de bodas ha comenzado a aumentar. El piso de una boda sería de 3.000 pesos. General Pico tendrá su primer el próximo 17 de agosto, entre Alberto Peralta, de 61 años, y Oscar Omar García López, de 57, dos almaceneros de la ciudad.

A días de la sanción de la ley de matrimonio gay, los juzgados civiles han comenzado a sentir una avalancha de solicitudes y fechas de casamientos gay. General Pico no ha sido la excepción y ya tiene fecha la primera boda de personas del mismo sexo, será el 17 de agosto, entre dos hombres que llevan 27 años como pareja, y que ya mantuvieron una reunión con la polémica jueza de Paz Marta Covella, quien días atrás había asegurado que no casaría homosexuales, estos son: Alberto Peralta, de 61 años, y Oscar Omar García López, de 57, dos almaceneros de la ciudad.

De acuerdo a un informe de, Gonzalo Sánchez, en el diario Clarín del domingo en Capital se anotan tres parejas por día para casarse y no tendría techo el negocio de la bodas ya que el 70 por ciento de las parejas homosexuales del país planea contraer matrimonio en el corto plazo. El piso de una fiesta de bodas sería de 3.000 pesos.

Dos varoncitos de porcelana blanca y ojos de animé miran hacia adelante con la felicidad tallada en la cara. Son objetos de cotillón para una torta, la metáfora de una fiesta y también la novedad. Se consiguen a ochenta pesos el par, pero el precio es apenas un detalle frente al batallón de ofertas que se prepara para invadir un mercado fresco y renovado.

La avalancha nupcial se desataría entre agosto y marzo de 2011.

Para abastecer al segmento, por lo menos ocho empresas están desarrollando productos que hasta hace poco eran exclusividad del mundo hétero. Ofrecen desde oficiantes de ceremonia de casamiento hasta ambientaciones a pedido, muñequitos de torta alusivos, suvenires, tarjetas y presentes para los invitados.

El servicio de Gerenstein tiene un piso de tres mil pesos. “Pero depende de lo que los novios quieran. A veces nos ocupamos de la locación, que puede ser un campo, un yate o el penhouse de un edificio”.

Gustavo Noguera, de la Cámara de Comercio Gay, dice que el segmento no va en busca de algo especial. “Consumimos todo igual que todos –aclara–. Pero cambia la comunicación. El gay no compra gay, pero suele ser fiel a empresas que apoyan la causa. Si sabe que tal wedding es gay friendly , quizás la elija por comodidad”.

Que lo sepan todos es otra firma pionera. Su web (www.quelosepantodos.com.ar) abre con una declaración de principios. “Compartimos una premisa: promover una sociedad con más integración, más tolerante y más amplia”. En nombre de ese fundamento, Carolina Rodino se lanzó en 2008, cuando descubrió que no existía un servicio de wedding planner para homosexuales. “Había un espacio creado por la Unión Civil, pero la ley de matrimonio modifica mi negocio. El festejo de las uniones civiles era más acotado, no llegaba a ser una fiesta grande. Gracias a la ley, ahora se va a festejar”, asegura Rodino. En un 95 por ciento, las parejas que la contratan están compuestas por hombres.

¿Y después de la boda? Gustavo Iennaccaro maneja una unidad de negocios de turismo gay. Vislumbra la explosión de ventas de paquetes de luna de miel. “Lo principal es que no haya diferencias. Por ejemplo, si llega una pareja de hombres a un hotel y está reservada una cama matrimonial, que no los miren raro. Por eso, nuestra red de proveedores debe ser sí o sí gay friendly ”, asegura. Otro tema, los extranjeros.

La ley permite que se casen foráneos, aunque el matrimonio puede no ser válido en sus países de origen. “Muchos vendrán a Buenos Aires y tendrán la posibilidad de boda en la ciudad, con luna de miel incluida”, dice el especialista.

Lo que todos saben es que las parejas LGBT suelen contar con recursos. Al no tener hijos, se ahorran gastos fuertes y utilizan ese dinero para darse gustos. Esos factores fueron eje del Congreso Internacional de Marketing Gay, que terminó esta semana en Buenos Aires (ver “Buenos Aires…”). “Hay un mercado –dice Pablo De Luca, uno de los organizadores– que mira a la Argentina como nunca. La industria de las bodas es la punta de algo que no tiene techo”.

Gónzalo Sánchez – Clarín-