El lunes pasado la madre de una alumna esperó a otra a la salida de la jornada y le propinó un feroz golpiza en la vereda misma de la escuela, enfrente del alumnado, de profesores, del marido y de la vicedirectora. Fue el mismo esposo quien logró separarla. El hecho se suma a numerosos actos de violencia, muchos de ellos protagonizados por padres de los alumnos, esos mismos adultos que deberían contener, resolver situaciones y poner paños fríos a los enojos. ¿Qué responsabilidad hay en los mayores a la hora de evaluar la situación de la violencia entre niños y adolescentes?

“Lamentablemente sucedió. Estuve presente, si bien fue en la vereda, estaba allí. Había algunas quejas por ambas partes de algún tipo de agresión pero nunca había pasado nunca en la escuela y las veces que han venido a la escuela siempre nos remitíamos a que acá no había ningún tipo de problemas adentro y que lo pasa a 10 o 15 cuadras de la escuela y por las versiones que manifiestan, no podemos hacer nada.- relató Álvarez- En el momento de la agresión estaba el alumnado, algunas personas intentaron separarlas, y fue el esposo de la señora quien la separó. Atendimos a la nena e hicimos la exposición. Fueron lesiones leves por lo que hablé con la mamá… hematomas, golpes, partes del cabello que le faltan. Esta agresión no hay manera de pararla. No sé”.
El hecho no es privativo de algunas escuelas, está presente en todas y prueba de ello es que la casi totalidad de los directivos se reunieron hace un mes para denunciar públicamente lo que está ocurriendo y apoyar a una vicedirectora víctima de violencia por parte una madre.
Álvarez afirmó que tras estos hechos, “dentro del ámbito educativo, tomamos conciencia que somos los adultos los que tenemos que manejar estas cuestiones. Hablamos de un compromiso generalizado de los adultos, porque estos chicos se van formando de acuerdo a lo que los adultos vamos marcando y cuando esta figura del adulto está tambaleando o la manejamos de manera que no es acorde a una convivencia o al respeto, estos chicos viven las consecuencias del mundo que les toca vivir. todo el mundo dice que los chicos son un desastre, que están en la droga, que no se pueden contener… pero ¿cuánto los adultos somos responsables de estas cosas?.”
Por último, reconoció que no sabe “realmente como se pude parar esto, sí que tiene que ver una acción concreta en todas las partes de los adultos. Creo que tiene que haber más equipos técnicos porque los que hay no dan abasto”.