Unas 50 personas conforman actualmente el Movimiento de Trabajadores Desocupados. La mitad labora en una huerta comunitaria y se capacita en horticultura. El resto está expectante para comenzar a aprender sobre fabricaciones textiles. Para ello, se espera un crédito que permita comprar las máquinas de coser. Además de la cuestión estrictamente laboral, se forman como ciudadanos políticos. “Somos un grupo de desocupados y lo que hacemos es organizarnos para mejorar nuestra calidad de vida”, indicaron.
“Estamos llevando adelante unas capacitaciones que tienen que ver con la teoría y con la práctica concreta en el trabajo directo. La idea nuestra es resignificar los subsidios, por eso quienes hacen la capacitación cobran una beca para ello. Queremos formar productores hortícolas para proveer alimentos para ellos y para vender. Pero no sólo aprendemos de huerta, sino también nos formamos, entonces hablamos de soberanía alimentaria, organizaciones del campo popular e incidencia en la comunidad”, explicó Manuel Lazarte, uno de los portavoces del grupo.
Varios de los desocupados que se acercan al movimiento tienen necesidades urgentes. “Ahí se nos complica y entonces recurrimos al estado porque no tenemos la respuesta. -indicó el dirigente social- No queremos vivir subsidiados, nuestra idea es generar autoempleo, trabajar y eso es lo que estamos haciendo todos los días, más allá de que muchas veces aún no se cobra. Pero apostamos a la tierra, al trabajo comunitario y a resolver entre todos nuestros problemas.”
A principio de este año, el Municipio les cedió una hectárea de tierra para trabajar. Era un terreno baldío lleno de malezas. Poco a poco fueron limpiándolo, primero regando con latas agujereadas y ahora con un sistema de goteo, armando las mini galerías para invierno y el plantinero, instalando el sistema de electricidad y levantando una pequeña casa con material descartable (desde cartones, maderas, chapas en desuso, botellas en paredes de adobe, hasta ventanas y puertas tiradas en los basurales).
Varias de las herramientas las gestionaron ante el estado, pero muchas otras las compraron con la venta de pizzas, pan casero, roscas y otras comidas elaboradas por ellos mismos.
El otro proyecto del MTD es una textilera. “Algunos compañeros están armando el proyecto para gestionar un crédito y comprar máquinas para capacitaciones que se llevarán a cabo en el local de CTA, de calle 10 casi esq. 25”, relató Lazarte.
El movimiento es fluctuante en cuanto a integrantes, pero mantiene en su trayectoria un objetivo claro: organizarse para mejorar la calidad de vida.