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“Les dije que sí, que iba a donar los órganos”

El relato de Nora, mamá, de Alejandra Olivero, sobre el accidente y la múltiple donación de órganos de la cual ya pasaron 12 años es un testimonio desgarrador, doloroso, pero de un tremendo gesto solidario y de un corazón propio de madre que observó y sintió el dolor de otras mamás que imploraban la llegada de un órgano que les permitiera seguir viviendo a sus hijos. Este es el testimonio que relata a Infopico.com y el cual hemos tratado de ser lo más fiel posibles a sus palabras.

“Era un domingo al mediodía. En mi casa hacíamos un asado con los compañeros de cuarto año de mi otra hija. Había muchos pibes, y Rubén –su marido- hacia el asado. En ese momento Alejandra, viene y me dice que va a buscar más platos a la casa de mi hermana. Al volver con los platos me dice que me dice que no se quedaba a comer, porque había muchos chicos y que se iba a la casa de la tía. Cuando regresa a lo de su tía, iba por la calle 10 e intentó doblar por la 101y ahí se encontró con una mujer que venía en un auto a alta velocidad, no la vió y la atropelló”.

“Ella quedo con su moto debajo del auto, quedó tirada, la mujer que la atropelló la dejo tirada. Hizo abandono de persona. La ambulancia demoró más de veinte minutos en buscarla y cuando la llevaron al hospital, le dijeron que estaba gravemente herida en su cabecita. Y bueno tuvo muerte cerebral”.

“Ese domingo, ya parte del lunes, a las dos de la mañana, me llaman los médicos y me dicen que había fallecido y me agregan que mi hija, Alejandra, estaba en condiciones de ser donante multiorgánica”.

“Me dieron seis horas para pensarlo. Salí de terapia, me senté debajo de una imagen de la Virgen, pensé, pedí opiniones a mis hijos y todos me dijeron que decidiera yo. A la mañana, llega mi marido y le pregunto y también me respondió lo mismo, hace de acuerdo a tu voluntad”.

“Cuando me llaman nuevamente los profesionales, les dije que sí, que iba a donar los órganos. Ahí empezó el operativo, todo el día a las dos de la mañana del día 31.

“Fueron siete personas, trasplantadas, que viven con los órganos de Alejandra. Hasta un nene de 14 años, que fue el más chiquito y en aquel momento recibió el corazón de Alejandra que tenía 21”.

“Los órganos donados fueron el corazón, los dos pulmones, las dos córnea, los dos riñones y el páncreas. Todos fueron trasplantados, menos un pulmón en el que el receptor llegó tarde. Recuerdo que el primer avión que salió de Pico fue con el corazón y los dos pulmones. Después, siguió la ablación y salieron los otros órganos. Pero en ese momento vinieron dos aviones con treinta y cinco personas a bordo”.

¿Alguna habló con algunos de los receptores?

Nunca. El primer tiempo fue una locura total. Yo estaba desbordada. Me comunicaba por teléfono con los hospitales para ver como estaban las personas trasplantadas. Me acuerdo que pagar $600 de teléfono en ese momento era un locura y yo los pagué ese mes. Tengo todo los nombres y números de documentos, todo, como para buscarlos, pero ahora . con los años ya no quiero hacerlo”.

“En el primer tiempo, en realidad, como empleada provincial, me bloqueaba la economía, para poder hacerlo, teníamos nuestras hijas muy chicas y no podíamos hacerlo y además lamentablemente, en General Pico, nadie me ayudó”

“Lo único, que quiero es que estén muy bien y nada más. Dios sabrá. Esto ocurrió en el año 1998 y fue la primera donación multiorgánica, marco una historia en Pico”.

“La donación, el trasplante, abrió puertas para hacer reuniones, charlas, cosa que no se hacían antes. A partir de ahí, con el tiempo empecé a asistir a reuniones que me invitaban, el doctor Zamora, la esposa y comencé trabajar con ellos”

“Actualmente tenemos una Fundación con lleva el nombre de mi hija, con la que trabajamos dando charlas de concientización en distintos lugares sobre la donación de órganos”.