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Revista de tirada nacional realiza cuestionadora nota a Arquímedes Puccio

“Confesiones de un viejo indecente”. Este es el título de una extensa nota que se realizó el pasado 10 de julio del corriente año a Arquímedes Puccio por parte la revista de tirada nacional “El Guardián”. Allí revela algunas de sus actividades, sus desencuentros con diferentes personalidades y se atreve a contar una supuesta relación que tendría con una adolescente de 15 años.

La revista en cuestión es El Guardián – Año 1 N° 24-, y dedica siete páginas a uno de los asesinos más famosos de Argentina, que vive en una pensión en nuestra ciudad. El periodista de la revista “El Guardián”, Rodolfo Palacios con fotografías de, “Nacho” Sánchez, titula la nota “Confesiones de un viejo indecente” Arquímedes Rafael Puccio, leyenda negra del crimen. Tiene 12 fotos y un extenso relato, además de la entrevista por momentos, escandalosa. Promete venganza y tiene una desfachatez propia de alguien que se siente inimputable. Sin embargo, lo más duro es el siguiente relato:

Estoy conociendo a una pendejita que está por cumplir 15 años. Empezó a venderme alfajores y una cosa llevó a la otra. No tengo la culpa de esta incitación pecaminosa. Este hijo de puta que está acá y éste otro (señala a su “colaborador” y a otro amigo), me decía: “Pero entrale, boludo”. Yo la veía con ojos de padre. “Si no te la comés vos, se la va a comer otro”, me decían estos guachos. La ayudaba por evangélico, no por interés, pero mis amigos me daban manija. Y parece que Satanás me ha pervertido. Si la semana que viene no la volteo será la otra. Es la teoría de la fruta madura. Que va a hacer. Muchos me dirán pervertido.”

Y el periodista le pregunta: “O violador, o pedófilo”. A lo que Puccio responde: “No es así. La edad de consentimiento en Argentina es de 14años. Otros, en cambio, dirán: qué viejo hijo de puta, mirá que pescadito se ha comido, la puta que lo parió. La piba es agradable y linda. Un día le dije: “Decíme una cosa,  mocosa, qué berretín tenés de hacerte la señorita con los ancianos. Te pintás los labios, te marcás las cejas, te pintás las uñas, andás mostrando un poquito las tetas. ¿Te das cuenta del peligro que corrés?” Se reía. Al otro día, vino con unas postizas plateadas. ¡Ah! Tenía el pelo suelto. Entonces les conté a éstos. “Pero si estaba preciosa, que carajo estás esperando, es una vergüenza lo que estás haciendo”, dijeron. Les dijo que ellos me estaban incitando. Cuando les digo que todo esto voy a escribirlo en mis memorias, se cagan de risa. Siempre están esperando que les cuente que pasó con la pendeja. El otro día la pendeja vino y se puso a llorar. Qué te pasa, le dije: “Estoy mal, abuelo”, me dijo. “A mí no me decís más abuelo” le contesté. “Ahora me vas a decir Arqui. Y cuando estemos acá adentro, me vas a tutear. Afuera no, ¿estamos?” El otro día vino como a las nueve de la noche. Qué haces tan tarde”. “Le traigo estas rosquitas. Necesitamos la plata porque nos cortaron el gas”. Le dije: “No llores, podemos conversar”. “Bueno, gracias abuelo”. “Ya te dije que no soy más tu abuelo”. “¿Por qué?”. “Porque me gustas muchos pendeja”. Y la agarré y le acaricié la cola. “Que ganas de apretarte que tenía”, le dije. Después le pregunté cuánto era el asunto. “Son 28”. Le di 50. y así quedaron las instancias…”

La situación de poder de un adulto con dinero ante una adolescente sin saber qué hacer en la vida, sumida en la pobreza y la necesidad de llevar plata a la casa, es un escenario demasiado habitual y terrible. ¿Se podrá seguir soportando?

Infopico.com se comunicó telefónicamente con el periodista que realizó la entrevista, Rodolfo Palacios y este ratificó todo lo publicado “la nota la hicimos en los primeros días del mes de julio. Era más extensa, pero descarté partes que me parecieron no eran interesantes”.

Finalmente autorizó a tomar parte de esta nota y mostrarles a los piquenses, la dureza de una realidad  que en este caso se da a conocer, pero que seguramente las existencias de otras todavía permanecen ocultas.