General Pico dio dos pasos para consolidar su presencia en el comercio. Por un lado, retornaron los vuelos comerciales entre Buenos Aires y la ciudad pampeana. Después de ocho años y el otro hecho fue la aprobación de crear la aduana de General Pico.
General Pico dio dos pasos para consolidar su presencia en el comercio. Por un lado, retornaron los vuelos comerciales entre Buenos Aires y la ciudad pampeana. Después de ocho años una empresa rosarina, con una flota de cuatro aviones decidió apostar por unir a la Capital Federal con General Pico y Santa Rosa tres veces a la semana. El primer vuelo fue celebrado por las autoridades municipales y por los dirigentes de instituciones.
Los viajes eran una antigua aspiración de las cámaras empresariales y comerciales, que destacaban la necesidad de mantener una cobertura aérea con Aeroparque, para agilizar los negocios locales. En varias oportunidades se realizaron gestiones para que alguna línea cubriera el trayecto pero los anuncios no superaron las promesas.
El otro hecho fue la aprobación de crear la aduana de General Pico. El conjunto de legisladores nacionales dieron su visto bueno a la iniciativa. Por su parte, el Senado convalidó la propuesta que había sufrido un revés, meses atrás.
Se había dado el visto bueno para que funcione una aduana en General Deheza, provincia de Córdoba. La AFIP dictó una resolución que obligaba a General Pico y otros departamentos pampeanos a depender de esa jurisdicción.
Quejas
Eso produjo el enojo de empresarios y usuarios de la zona franca. La medida inconsulta significaba que todas las tramitaciones aduaneras, que hasta ese momento se realizaban con Bahía Blanca, ahora debían ser fiscalizadas por General Deheza. Los empresarios marcaron la contradicción de que la aduana cordobesa trabajaría para dos zonas francas que compiten entre sí, Córdoba y La Pampa.
Para los usuarios de la zona franca, esa disposición, lejos de agilizar gestiones, generaría más problemas administrativos y nuevas postergaciones. Según se informó, la resolución “no obedeció a consultas previas a los usuarios ni a la aduana de Bahía Blanca. Tampoco al gobierno pampeano, pues la disposición de la AFIP dividía a la provincia en dos partes, desde el punto de vista aduanero”., dice el informe del diario El Cronista.
Se inició un tiempo de aceleración para que General Pico y la zona franca tuvieran su aduana propia. Ahora los usuarios consideran que el paso dado agilizará el intercambio comercial y la asistencia de los proveedores.
Un aeropuerto operativo, con vuelos comerciales programados y una aduana a la puerta de los empresarios son dos factores de peso que influyen en la comunicación y las gestiones. Ambas iniciativas generarán mejoras a esa ciudad y a la provincia.
Por ahora, el emplazamiento industrial y logístico que pretende llegar con exportaciones, reúne menos de veinte usuarios directos. Queda por saber si la aduana de esa localidad y los aviones ayudarán a los empresarios y al conjunto de la economía de la región.