El Ministerio de Salud de la provincia, a través del neumonólogo infantil Adrián Polimandi perteneciente al staff de profesionales del hospital Lucio Molas, ofreció información que tiene que ver con la prevención y los motivos de consulta, por enfermedades respiratorias en niños menores de 2 años.
En ese sentido, explicó que la prevención empieza a partir de la madre embarazada con la colocación de la vacuna antigripal, que es gratuita y está a disposición en todos los Centros Asistenciales de la provincia. Además explicó que la mamá, debe transitar su embarazo en ambientes ventilados, con entrada de sol. Debe evitar que en el ambiente haya polución generada por polvillo o aerosoles e incorporar como rutina el lavado de manos, la utilización de pañuelos descartables y el desecho inmediato de los mismos, la correcta alimentación y buena hidratación. También aconsejó la lactancia materna, el no fumar, el no permanecer en ambientes donde se fume y la higiene de la casa y utensilios.
En otro tramo, explicó que una vez nacido el niño, la madre debe evitar chupar el chupete y dárselo al niño, ya que aquí la transmisión de cualquier tipo de virus o bacteria es inmediata. También debe bregar porque quienes se acerquen al bebé, en caso de padecer alguna sintomatología de resfrío, se mantengan a un metro de distancia como mínimo.
Polimandi luego detalló una serie de puntos que deberían ser motivo de consulta al pediatra. Para ello diferencio tres etapas: hasta los tres meses, hasta los 6 meses y hasta los 2 años.
En el primer caso (bebés recién nacidos y hasta los tres meses de vida) se debe controlar la fiebre, advertir si existen dificultades en la respiración observando si se hincha la panza al momento de respirar y si se nota algún esfuerzo en las aletas de la nariz. También se suele percibir cambio de color en la piel. La rapidez de la consulta es un factor clave en bebés pequeños, ya que «en bebés tan chiquitos se pasa muy rápido de la luz de alerta amarilla a la roja, por eso el factor tiempo es fundamental» insistió el profesional.
En el segundo caso (bebés de 3 hasta 6 meses) los indicadores de alerta son los mismos que en el primer caso, pero se pueden agregar agitación, cambio de conducta en la forma de dormir y vómitos.
En el tercer caso, a partir de los 6 meses los síntomas son más advertibles y se agregan a los ya mencionados el dolor de cabeza, malestar y decaimiento.
Finalmente, consideró de gran importancia «que los padres conozcan a sus hijos, para poder advertir un comportamiento que no es habitual. Esto se logra a partir del conocimiento y la observación como padres, de las conductas de nuestros hijos» concluyó.