Se fue una buena persona, un ferviente luchador que apoyaba la idea de la vuelta del ferrocarril. En su época de empleado lo hizo en la sección de vías y obras. Después llegó su privatización y los despidos. La nostalgia y su amor por el ferrocarril, lo llevaron a construir réplicas de coches vías. Nos ha dejado una persona de bien.

Construyó réplicas de los coches vías. “Era de las personas que amaba el ferrocarril”, aseguran los que lo conocían y fue un colaborador activo del paseo del ferrocarril que e inauguró hace poco tiempo en esta ciudad.
En esa ocasión, pudo llegar a observar que uno de los coches que serán utilizados llevará su nombre. Lo hará en el que más quería como era el “Calamazo”. Este fue bautizado con el nombre de Humberto Mendicoa “Bigote”. Se fue un ferroviario de alma, un buen amigo, un compañero leal.