El periodista piquense, actualmente radicado en Buenos Aires, terminó de escribir un libro donde se relata la historia de Marcela y Felipe, hijos adoptivos de Ernestina Herrera de Noble. Está en proceso de edición y se espera que el próximo mes salga a la venta al público.
Su hipótesis es que son hijos de desaparecidos y lo fundamenta con varios argumentos. Sobre el resultado negativo del análisis de ADN comparado con los del Banco Nacional de Datos Genético de datos, recordó que de los 600 niños apropiados durante la Dictadura Militar, solo unas 246 familias han volcado sus datos al banco, por lo que se estima que falta más de la mitad de los ADN de los bebés robados durante la época de plomo. Esto sin contar con aquellas mujeres “chupadas” por el poder cuyas familias no sabían de embarazo alguno. Los argumentos, uno a uno, y las características del libro y su autor.
Juan Carlos Martínez nación en General Pico y desde muy temprana edad incursionó en el periodismo. Su última publicación fue el mensuario Lumbre, que dejó de salir hace unos seis meses. Su actividad periodística fue de la mano de su militancia en organismos de Derechos Humanos, fundamentalmente en Abuela y la Asociación Anahí.
Acaba de terminar su libro ”La Apropiadora” en alusión a Ernestina Herrera de Noble. Lo inició en enero y lo terminó hace una semana. Son unas 250 páginas donde se describe la historia de los hermanos adoptivos y el emporio mediático y de poder que permitió la impunidad durante treinta y cinco años. Está prologado por Carlos Slepoy, el abogado argentino que promovió el juicio a los genocidas en España, el epílogo es de Pablo Llonto y hay un capítulo de Ana María Careaga y otro de la psicóloga pampeana Lucía Cinquepalmi.
El último capítulo se titula “¿Dónde está la trampa?” y fue escrito luego de conocer que los resultados de los análisis de ADN de Marcela y Felipe no eran compatibles con los registrados en el Banco Nacional de Datos Genéticos. En ese capítulo expone los argumentos que avalan la afirmación que los hijos de Ernestina Herrera de Noble son hijos de desaparecidos.
La trascripción textual del capítulo: “Caso Noble Herrera: ¿Dónde está la trampa?
¿Dónde está la trampa? Esa fue la primera reflexión que hizo Chicha Mariani cuando conoció la decisión de Marcela y Felipe Noble Herrera. “Nos han mentido tanto, nos han engañado tanto tiempo, que lo primero que se me ocurre es preguntar dónde está la trampa” respondió la señora de Mariani.
Por su parte, Estela Carlotto no ocultó su satisfacción por el anuncio, al que calificó de “una noticia alentadora”, aunque con el correr de las horas se mostró más cautelosa a través de un comunicado de las Abuelas de Plaza de Mayo. Lo mismo les ocurrió a los abogados querellantes y a la mayoría de las personas ligadas al tema cuando fueron consultadas al respecto. Es que se estaba frente a un giro de ciento ochenta grados, frente a un cambio abrupto de postura que en principio cuesta entender dentro de un razonamiento lógico.
Si hasta dos semanas antes del 17 de junio todos los planteos de las Abuelas y de las familias querellantes eran, para la parte acusada, verdaderos despropósitos, ¿qué ocurrió en esos quince días para que la actitud de ellos cambiara radicalmente? ¿Qué nuevas circunstancias han aparecido para que se produjera semejante mutación?
Hay muchas dudas y no pocas sospechas alimentadas, precisamente, por el cúmulo de mentiras en la que está inmersa la causa de los hijos apropiados por Ernestina Herrera de Noble. Como bien ha dicho el ex juez Roberto Marquevich, «los expedientes de adopción resultan escandalosos desde la tapa hasta la última hoja”.
De todas esas irregularidades hablamos en las páginas de este libro, razón por la cual resultaría ocioso repetirlas, pero son esas anomalías las que obligan a plantear una serie de interrogantes a los que sólo el tiempo podrá dar respuesta.
Mientras tanto, no hay más remedio que ensayar una variedad de conjeturas fundadas en una historia plagada de mentiras, ocultamientos y escandalosas manipulaciones llevadas adelante no sólo por la apropiadora y su ejército de abogados sino por parte del Grupo Clarín y los sectores ligados a ese monopolio empresario-periodístico.
Lo primero que hay que entender es que ha sido ese poder el que le ha permitido a la viuda de Noble permanecer impune durante treinta y cinco años y eludir las acciones judiciales durante más de una década. El juez que se atrevió a terminar con sus privilegios perdió su cargo, cosa que no le había ocurrido a ninguno de los magistrados que encarcelaron a otros apropiadores de niños. Esa inmunidad es la prueba más evidente del poder que ha ejercido hasta ahora la viuda de Noble.
MARCELA Y FELIPE, ¿SON HIJOS DE DESAPARECIDOS?
Se sospecha o se sostiene que Marcela y Felipe son hijos de desaparecidos. Otra mirada habla de criaturas extraídas del tráfico de niños. O sea, que no serían hijos de desaparecidos. Entre esos tres puntos transita el origen de los hijos apropiados por Ernestina Herrera de Noble. De las tres opciones, para el autor de este libro la que más se aproxima a la verdad es la que sostiene que se trata de hijos de personas desaparecidas, por las siguientes razones:
a) Las adopciones se hicieron durante la dictadura militar en pleno desarrollo del plan sistemático del robo de bebés y estuvieron plagadas de graves y burdas irregularidades;
b) La jueza Olga Hejt (fallecida) que otorgó aquellas criaturas en adopción, había participado en trámites fraguados en la entrega de, por lo menos, otro hijo de desaparecidos y se sospecha que pudo haber repetido ese delito;
c) Cuando concluyó el período dictatorial y asumió el gobierno de Raúl Alfonsín, la viuda de Noble se fue del país con los dos niños y los internó durante un tiempo en un colegio de Suiza. Desde entonces, Marcela y Felipe han desarrollado una vida de escasa exposición pública;
d) En los primeros años de gobierno democrático, Patricio Guillermo Kelly se encargó de difundir la versión sobre el caso Noble Herrera y fue él mismo quien por aquellos días le dijo a Chicha Mariani que buscara a su nieta en Clarín. Años después, Kelly continuó denunciando a la viuda de Noble por la apropiación de dos niños;
e) En enero de 2003, horas después de haber recuperado su libertad, Ernestina Herrera de Noble admitió en una carta pública que Marcela y Felipe podrían ser hijos de desaparecidos (Clarín, 12 de enero de 2003);
f) Hasta el 17 de junio de este año, la señora de Noble a través de sus abogados se opuso sistemáticamente a los análisis de sangre para cotejarlos con las 246 muestras de familiares de desaparecidos existentes en el Banco Nacional de Datos Genéticos;
g) En todo este tiempo, las muestras obtenidas en el cuestionado Cuerpo Médico Forense fueron contaminadas ex profeso a fin de ocultar la verdad genética de Marcela y Felipe;
h) Si los padres biológicos de Marcela y Felipe no son personas desaparecidas, ¿qué se esconde detrás del origen biológico de ambos jóvenes? ¿Por qué ocultar su raíz genética si en ese caso los delitos no son de lesa humanidad?
i) Una advertencia: si el número de niños apropiados se calcula en seiscientos, de los cuales se han recuperado 104 y en el Banco del Hospital Durán sólo hay 246 muestras, puede ocurrir que los primeros cotejos con la sangre de Marcela y Felipe –como ocurrió en el caso de las familias Miranda-Lanuscou y Gualdero-García y los restantes registros -algunos de ellos incompletos- resulten negativos. Por eso es que los demandantes piden que los análisis de los hijos apropiados por la viuda de Noble permanezcan en el BNDG para cotejarlos con las muestras allí depositadas y con las que se vayan agregando en el futuro.
j) Cuando los abogados de la defensa piden que se cierre la causa tomando como dato cierto las fechas de las adopciones, están utilizando documentos falsos de toda falsedad habida cuenta que fueron emitidos en tiempos de la dictadura y por jueces cómplices del terrorismo de Estado.
Al margen de las sospechas generadas por el giro que tomó la causa el 17 de junio, es necesario extender la mirada más allá de las especulaciones negativas y admitir la posibilidad de que Marcela y Felipe hayan comprendido que ha llegado para ellos la hora de la verdad.
Si la trascendente decisión que han tomado fuera producto de su exclusiva voluntad, estaríamos ante un hecho de enorme trascendencia para la vida de ambos jóvenes, para sus familias biológicas y para la propia sociedad.
Sería, sin duda, el paso definitivo que Marcela y Felipe habrían dado en el traumático camino por el que han transitado para reencontrase con ellos mismos.
De todos modos, a la luz de los múltiples obstáculos interpuestos por la viuda de Noble en la búsqueda de la verdad y el abrupto cambio de estrategia de sus abogados, es lógico que sigamos formulando la misma pregunta: ¿Dónde está la trampa?
MARQUEVICH VOLVERÍA A ENCARCELAR A LA NOBLE
Para el ex juez Roberto Marquevich, aunque los análisis comparativos que se hagan en el Banco Nacional de Datos Genéticos no coincidan con esos registros, la viuda de Noble cometió un delito que a su juicio no ha prescripto.
Marquevich recordó que en la causa judicial en la que Ernestina Herrera de Noble estuvo involucrada se dictó una falta de mérito, “una medida que es equivalente a una espera, no en torno del resultado que arroje el BNDG sino en el análisis de las pruebas contundentes que existen sobre la sustracción de dos niños, la falsificación de los documentos judiciales y la sustitución del estado civil de aquellos dos menores que por ser menores de diez años, al momento del robo, los delitos no tienen prescripción, según la doctrina sentada por la Corte Suprema de Justicia”.
¿Qué debería hacer la Justicia con Ernestina Herrera de Noble?
“En el hipotético caso de tener yo la causa nuevamente, ordenaría su detención”, expresó el ex juez.
Mientras el Grupo Clarín a través de sus abogados y de los generosos espacios que les brindan los medios de la corporación periodística celebran los primeros resultados obtenidos en el Banco Nacional de Datos Genéticos como si se tratara de una conquista épica, nada dicen acerca de las razones por las que el ex juez Marquevich ordenó a finales de 2002 la detención de Ernestina Herrera de Noble.
La única referencia consiste en machacar sobre lo que ellos califican como un atropello la detención de la viuda de Noble omitiendo las graves y múltiples irregularidades probadas, las que deberían continuar siendo investigadas por la fiscal Rita Molina porque por ahí transitan muchos de los interrogantes que después de una década siguen sin encontrar respuestas.
Ese es el punto de partida que no se ha resuelto, independientemente de lo que pueda ocurrir con los análisis que se hagan en el BNDG, pues una cosa es saber si Marcela y Felipe son hijos de desaparecidos y otra es establecer la identidad de sus padres biológicos. ¿O acaso aquellas dos criaturas que llegaron a las manos de la viuda de Noble las trajo de la cigüeña de París en una canastita que dejó en el jardín de su mansión?
Las burdas versiones novelescas que en su momento dio Ernestina Herrera podrían servir para conciliar el sueño de un chico que tarda en dormirse, pero nunca para engañar a personas adultas –jueces y fiscales incluidos- y mucho menos para justificar la apropiación de dos niños, sean o no hijos de padres desaparecidos. Es un delito. Y por partida doble. “