Categorías
Social

Los obreros de la cooperativa de trabajo “La Histórica” cerca de hacerse con las máquinas y el edificio

Hace 10 años y 7 meses que tomaron la fábrica cuando los hermanos Luna se fueron de la ciudad y dejaron la metalúrgica llena de deudas y de obreros en la calle. Muchos tenían más de 50 años y se vivía la peor época de desindustrialización. Actualmente son 50 asociados, de los cuales quedan 38 de los que estaban en la ex Luna Hnos. Los nuevos son los hijos de los asociados que se retiraron o siguen trabajando.

Los primeros años fueron dificilísimos, compitiendo con los productos importados. En noviembre de 2001 resolvieron que, de no cambiar la situación, cerraban las puertas en marzo de 2001 2002, pero la devaluación los salvó. La remaron con “sangre, sudor y lágrimas” y salieron adelante. Hoy son una empresa fuerte, instalada en el mercado, que asoció a nuevos trabajadores para poder responder a la demanda. Hace un tiempo el BLP se quedó con las instalaciones y ya las cedió a la provincia y en pocos días saldrá a remate el 95 % de las maquinarias. La promesa es que el mismo BLP, que tiene la primera hipoteca, las compre y las pase al gobierno provincial, quien las cedería o vendería a través de un crédito de promoción industrial a la cooperativa “La Histórica”. Después de tantas luchas, sería el premio justo para unas decenas de obreros que son ejemplo en la ciudad.

Actualmente son 50 asociados, de los cuales quedan 38 de los que estaban en la ex Luna Hnos. Los nuevos son los hijos de los asociados que se retiraron o siguen trabajando. “Acá quedan como 10 ó 12 que se han jubilado, pero siguen trabajando”, dijo Martín Oderiz, presidente del Consejo de Administración de la cooperativa.

La fábrica de bulones tiene clientes desde Jujuy a Río Negro, y mientras no se abra la importación, la perspectiva es de crecimiento. Sin embargo, no siempre fueron “rosas” las que se vivieron allí. Los primeros meses vivieron de subsidios de algún político, pues no podían competir con los productos importados, casi sin aranceles. Pero se quedaban, más porque no había donde ir que por esperanza.

A las dificultades económicas, había que sumarles el cambio de mentalidad que significa dejar de ser empleado para pasar a ser asociado en una cooperativa. En el sistema de economía solidario se reparte entre los obreros, a fin de mes, dinero a cuenta de futuros excedentes, es decir, si hay plata tras cumplir todos los compromisos económicos asumidos, en partes proporcionales a las horas trabajadas. Y no fueron justamente esos, momentos donde el dinero entraba a la empresa.

Poner todos juntos el hombro para sacar la fábrica adelante, en lugar de reclamar por condiciones laborales, cambiar la mentalidad y hacer sentir a todos y cada uno, parte de la empresa, fue tan difícil como salir adelante económicamente.

Pero la lucha de esos casi 40 hombres tuvo su efecto. Hoy, es una empresa consolidada, cuyos asociados cumplen turnos de 8 horas, excepto en la planta de galvanizados donde se trabaja las 24 horas en turnos rotativos, para responder a la demanda.

Sin embargo, aún no son dueños ni de las máquinas ni del edificio. Los galpones y oficinas fueron rematados hace unos meses y compradas por el BLP que cedió todo al gobierno provincial.

Las máquinas están prendadas en un 95 %. “El banco pidió la liquidación de esos bienes, de la hipoteca que tienen ellos. –explicó Oderiz- La promesa que tenemos de provincia es que ellos las comprarían y después nos pasarían a nosotros. Lo que sale a remate es lo que tiene como hipoteca de primer grado el BLP. Y no creo que haya otros compradores, porque es mucha la deuda que tiene y van a tener que levantar el monto muy alto. Calculamos que va a ser parecido a los galpones. Cuando se compren las máquinas, la promesa es que nos van a ceder todo el paquete”.

Una de las opciones conversadas es la venta a través de un crédito de promoción industrial a igual monto de lo comprado. Otra es la cesión. Aún no se ha definido. “El gobernador nos dijo que íbamos a tener una sorpresa pero hasta ahora no sabemos cómo va a ser el traspaso”, concluyó un Oderiz satisfecho, muy lejano al que en el año 2001 resolvía junto a los demás trabajadores bajar los brazos en la lucha.