En el artículo anterior hablamos de la clasificación de las drogas, en el presente nos referimos a una droga perturbadora (alucinógena), LA MARIHUANA (Cannabis Sativa).
La marihuana actúa alterando la calidad de funcionamiento del cerebro. En general son alteraciones placenteras: sensación de bienestar, relajamiento y aguzamiento de los sentidos. La marihuana altera, también, la noción de tiempo y espacio, además de la concentración, originándoles angustia, temor y miedo a perder el control. Por todo esto es calificada como droga perturbadora o alucinógena.
En cuanto a lo que tiene que ver con el rendimiento escolar las investigaciones demuestran que los usuarios asiduos de marihuana tienen trastornos en la memoria, en fijación (capacidad de almacenar nuevas informaciones) por lo tanto se da en estos sujetos un peor rendimiento escolar.
El cannabis puede llevar a la disminución de la producción de espermatozoides, reduciendo la fertilidad masculina, interfiriendo en la calidad muscular y en la voz grave.
Muchas personas consideran que el uso del cannabis de manera general no es tan peligroso como el de otras drogas. Esto es inexacto, no se deben comparar una droga con otra. Así como el tabaco y la marihuana, provocan problemas respiratorios y predisponen al cáncer de vías respiratorias, como también facilitadoras de otro tipo de cáncer.
Siempre que hablamos de una droga depende de la cantidad consumida; de las características individuales de la persona; de la finalidad y contexto en que es usada. Esto vale para las drogas ilegales, las legales, como los medicamentos, el alcohol y el cigarrillo.
Así como el alcohol causa alteraciones de conciencia y de coordinación motora que pueden provocar accidentes, la cocaína puede provocar riesgo de una sobredosis, siendo así ésta última una sustancia más peligrosa. La marihuana, como otras sustancias si bien no llegan a ser como la cocaína, su peligrosidad es que coloca al usuario en contacto con la ilegalidad y los problemas asociados a ella.
La intoxicación provocada por el consumo de marihuana, cuando se suma al consumo de alcohol, los efectos se potencian pudiendo causar sensaciones muy displacenteras: disminución de presión arterial, desvanecimiento, sudoración, etc. La dependencia de cannabis es tan grave como cualquier otra sustancia. Los riesgos son muy graves.