Después de casi cinco meses sin agua, General Pico se despertó con la lluvia tan esperada en el norte provincial y en gran parte del territorio nacional. A la madrugada se pudo escuchar en distintos sectores de la ciudad el ruido del granizo que sirvió en muchas viviendas como despertador. Posteriormente vino la lluvia y con ella el anegamiento en algunas calles piquenses. Muchos vecinos, principalmente los que viven sobre calle de tierra o la de los barrios periféricos de la ciudad lo vivieron una vez más. Habrá que tener paciencia y como dicen los responsables llegar al 40 por ciento del costo para ver la calle asfaltada.
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