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Angel Nélido “Cachirulo” Escudero: “Me costó mucho, pero lo que estoy viviendo es hermoso”

El 30 de mayo no será un día cualquiera para “Cachirulo”. Después de defender su tesis en forma oral, los profesores le dieron la mejor noticia. ¡Aprobaste¡ “Me felicitaron. Fue un momento de mucha emoción. Casi lloramos todos”. A los 30 años “Cachi” logró uno de los objetivos propuestos que era recibirse de Profesor de Educación Física. La carrera la comenzó en el año 2002. “Ingresé para ver, para probar, con el correr del tiempo me di cuenta que podía y cuando hice las prácticas disfruté. Creo que la elección fue la correcta”.

No todo ha sido fácil. Ya a los 10 años y mientras cursaba séptimo grado, el Padre Tony, le permitía ingresar una hora más tarde a la escuela, porque madrugaba para vender el diario y llevar unas chirolas a la casa. Después llegó el secundario. Ahí también siguió trabajando y comenzó el drama de las materias, hasta que llegó Marcelo Aboy de Balsa – se llenan los ojos de lágrimas- a su vida “me aconsejó, me ayudó, me enseño a estudiar y dejé de llevarme materias. Aprendí que es mejor disfrutar el verano que estar estudiando”.

Cuando estaba en quinto año del secundario, en el Colegio Normal y muchos de sus compañeros se iban a estudiar y tenían definido el lugar y la carrera que iban a seguir fue un disparador que lo ayudó a preguntarse ¿Porqué yo no?, ¿Qué carrera puedo seguir?.

“Me puse a analizar que podía estudiar y si bien se me pasó por un momento Ciencias de la Educación, me incliné por el profesorado de educación física por la relación que siempre tuve con mis “profes” como Miguel Hubert y Gabriel Zabaleta en el primario y después Camino y Pircchio en el secundario, además de relación con Leopoldo Aboy”.

Cuenta que la experiencia que tenía con la Educación Física, estaba más relacionado con lo escolar que con la actividad de los clubes. “Realmente me di cuenta que era lo que quería cuando di las primeras prácticas. Cuando lo hice en la Escuela N°12 me sentí realizado, completo e identificado con muchos de los chicos de los que tenía a cargo”.

Aquí la emoción tocó lo más hondo de su corazón. El silencio, las lágrimas inundan sus ojos. El título logrado no ha sido el final de un camino, sino el primer paso de una que recién se inicia. “De donde uno viene no tiene muchas cosas. Soy un agradecido de la vida”.

Afirma que quiere ejercer la profesión y que lo que más gusta es la Escuela. Tiene algunos sueños, como por ejemplo llegar a trabajar en la Escuela de la Capilla de Luján, donde uno fue alumno. “Cuando uno pasa por ahí, siempre pienso que algún día voy a dar clase, aunque sea unas horitas, como también en el Colegio Normal”.

Cuenta que el mejor regalo que la vida le ha dado es la buena gente que siempre tuvo a su lado y los consejos recibidos. “Siempre estará agradecido. Pero también es cierto que nunca me propuse metas inalcanzables, sino cortas, concretas y realizables. Siempre me gustó vivir el día a día”.

La charla se cierra. La sonrisa a flor de labios y los saludos de los amigos reflejan la calidez de una persona que se muestra transparente y que ha logrado alcanzar los primeros objetivos de la vida con mucho esfuerzo y sacrificio. “A todos los que me ayudaron, me apoyaron y me aconsejaron solamente les digo GRACIAS”.