Categorías
Social

Violencia, una mala costumbre

La intención de esta nota es poder en un principio “aliviar” la impotencia que siento y por otro lado despertar un poco de interés en los habitantes de Gral. Pico y alrededores sobre un tema preocupante y que de eso No Se Habla!. Anoche alrededor de las 00:00 me tocó presenciar un hecho aberrante y vergonzoso…( leer texto completo)

 

Anoche alrededor de las 00:00 me tocó presenciar un hecho aberrante y vergonzosover como un hombre, si es que es digno de llamarlo así, golpeaba a una jovencita de unos 20 años aproximadamente. Salí corriendo a ayudarla mientras mi hermana llamaba a la policía, por un momento pensé que hacia mal porque sabía que se iba a escapar, y así fue, cuando me vió se subió a su auto y huyo como el mejor de los cobardes!! Pero no me iba a quedar viendo como la molía a palos, no tengo carácter para dejar ver pasar las cosas.

La verdad el fin de esta nota no es exponer ni poner en evidencia a esta jovencita que al parecer está sola en esto, ya que su familia no tiene conocimiento, ni mucho menos ponerme a juzgarla por no hacer la denuncia, por no hablar ni pedir ayuda, simplemente mi intención es poder generar un mayor interés en todo aquel que se tome unos minutos para leer mis palabras, sobre la gran problemática que afecta a cientos de familias, sobre todo mujeres y niños, La Violencia.

Retomo el hecho que viví para poder anexar una sensación y digo sensación para no hacer una afirmación apresurada y generar polémica, la sensación de que nos estamos acostumbrando a ver “pasar” estas cosas.

En menos de un minuto se hizo presente un patrullero con dos efectivos, de los cuales uno era más joven que el otro, hago esta aclaración porque me llamó poderosamente la atención que el efectivo de mayor edad no se mostro tan “activo” sino que el joven, llamado según él, Franco abordo por completo la situación, tuvo un desempeño impecable a la hora de contener, asistir y aconsejar a la joven que en ese momento estaba muy perturbada y aterrada de solo pensar en ir a hacer la denuncia. La actitud del segundo efectivo me hizo pensar y reflexionar, estará tan acostumbrado a ver estos casos que ya no lo “movilizan” tanto? Realmente los seres humanos también nos podemos acostumbrar a la violencia de género, y digo de género porque fue lo que me tocó vivenciar ayer.

Sinceramente no se qué paso por la mente de ese efectivo para mantenerse al margen si se quiere de la situación, tampoco quiero decir que fue indiferente porque estaría mintiendo sino que mi percepción me permitió diferenciar a los policías por su accionar.

Y traigo esto a la nota porque realmente me hago esta pregunta, ¿como sociedad, como padre y madre de familia, como hermanos, amigos, compañeros de trabajo, etc. podemos llegar a acostumbrarnos a que alguien de nuestro entorno sea una persona golpeada, maltratada?

Podemos llegar a este punto de indiferencia, si se me permite la expresión. Quiero creer que no, realmente quiero. Yo pienso y re pienso que muchas veces al ver lo que pasa día a día en el país ya estamos como anestesiados en esto de: “y sí, hay pobreza y sí, hay inseguridad” y seguramente que cuando se ve un caso de violencia doméstica, callejera o maltrato infantil nos horrorizamos, pero queda ahí, en ese horror.

Y tratamos de seguir nuestras vidas como podemos, bueno ojalá que no sea mas así, que de ahora en mas podamos dejar la mala costumbre de acostumbrarnos a este tipo de casos. De mi parte y desde mi lugar como estudiante de psicología, el granito de arena que puedo aportar son estas palabras y éste pedido a la sociedad que no seamos cómplices de ningún tipo de violencia, si a uno le toca presenciar un ejemplo como el mío denuncie, avise, HABLE. Como miembro de una familia preste atención a sus hijos, hermanos, padres, etc. El retraimiento, los silencios, la perdida de vida social casi siempre son indicios de que algo no está bien, la aparición de marcas en el cuerpo de golpes con justificaciones poco creíbles son un aviso ante el cual NO Podemos Ser Indiferentes.

NO SEAMOS COMPLICES DE LA VIOLENCIA.

Desde ya quiero agradecer a Infopico por el espacio que me brindó para poder expresarme.

A los efectivos que se hicieron presentes sin demora alguna.

Y a todos los que se tomaron unos minutos para leer esta nota.

Victoria E. Ocampos