El lunes por la tarde familiares y amigos de Maximiliano Ramiro Cruz, el joven fallecido a comienzos de año tras recibir un disparo del efectivo policial Rodrigo Benvenuto, insistieron con el reclamo para que el uniformado quede detenido con prisión preventiva. Argumentan que la medida corresponde, dado que dio negativo el resultado del relevamiento ADN de contacto realizado sobre el revólver que supuestamente portaba el joven el día del hecho.
Seres queridos de Cruz se reunieron en el “Paseo Belgrano”, ubicado en calles 9 y 124, donde reclamaron que sea detenido el cabo Benvenuto, quien le disparó al joven el 2 de enero en horas de la tarde, tras una persecución por varios barrios de la ciudad, luego de que el muchacho presuntamente intentara robar una moto e ingresar por la fuerza a una vivienda.
El 23 de enero el chico murió en el hospital Gobernador Centeno, donde se encontraba en grave estado tras recibir heridas importantes en uno de sus pulmones, producto del impacto de una bala 9 milímetros que partió del arma reglamentaria del uniformado.
Desde entonces se inició una causa judicial que se caratuló provisoriamente como “homicidio simple” a pedido de la fiscal Ivana Hernández. Pese a la escala penal alta, con una mínima que prevé prisión efectiva, el agente quedó en libertad a disposición de la Justicia, lo que indignó a los allegados de la víctima.
Los resultados de la primera pericia de ADN pusieron en jaque la teoría oficial, que sostenía que Benvenuto disparó cuando Cruz se disponía a gatillar el revólver. Ahora resta que lleguen los informes de pericias similares realizadas a dos caños de hierro que la familia del joven suministró a las autoridades, ya que uno de ellos sería el que el damnificado utilizó para evitar la detención antes de ser herido.