Hoy, como muchos otros días, había una cola de casi una cuadra para ingresar al Banco de La Pampa a las 8 hs. cuando abre sus puertas. El frío era molesto, pero más molesto es aún la forma en que la entidad bancaria trata a sus clientes.

En primer lugar, la mayoría de los clientes del BLP son “presos” de la entidad, pues están bancarizados allí sin poder elegir con qué banco operar. Lo mismo ocurre con el Banco Nación. Claro está que los bancos privados no son mejores y dejan mucho que desear.
Pero no solo las colas que se suelen armar fuera del banco, antes de que abran las puertas, las que molestan. Es que durante toda jornada laboral, las colas son una constante. Hubo días en que los clientes han tenido que estar hasta más de tres horas para poder hacer un trámite en ventanilla.
Y uno se pregunta, con tantas estrategias de marketing, folletería, entrega de tarjetas de créditos que no se piden, ofrecimiento de créditos, etc., etc., etc… ¿no sería mejor empezar por respetar los tiempos del cliente abriendo más ventanillas, tomando más gente y creando nuevas sucursales?
Hace unos días, el secretario general del gremio la Bancaria denunciaba que de los últimas 18 trabajadores que dejaron el trabajo en el banco (por jubilación, despido, renuncia, etc), solo se reemplazaron a cuatro. ¿Se puede atender bien al cliente sin personal? ¿Se merece el cliente la falta de respeto a su tiempo?