El juez de Audiencia Carlos Pellegrino condenó hoy a un hombre de 38 años a nueve años de prisión por el delito de “abuso sexual con acceso carnal agravado por la situación de convivencia, delito continuado”, en perjuicio de la hija de su pareja de unos 15 años de edad. El fiscal Damian Campos había solicitado 12 años de prisión y los abogados defensores, Julio Ballari y Lucas Rosales, la absolución.
Juez de Audiencia Carlos Pellegrino
La jovencita estaba (y sigue estando porque sus hermanos la culpan de lo que pasó) en una situación de vulnerabilidad que fue aprovechada por el hombre. Según el informe de la Lic. Adriana del Valle Piras, “Era protectora de su mamá, que es epiléptica, la percibe como desvalida, no quiere traerle problemas a su vida, porque tuvo una vida muy difícil, sufrió maltrato con el padre de los hermanitos y el problema con la hija mayor. Ocupaba el lugar de modelo, de ser correcta, cuidadora, confidente, haciendo todo lo posible para que a su mamá no le pasara nada (…) No podía decir lo que le pasaba, temía no le creyeran, que pensaran que estaba eligiendo esto”
Y en otro párrafo de su testimonio explicó que la niña abusada “siente que tuvo que ver con lo que le pasó, que no es tan víctima y, desde este lugar de confusión, creer que es culpable, sobreviene la vergüenza, culpa, no puede hablarlo aún cuando sea la única víctima”, y aclaró que es el caso de la víctima a quien analizó. Y afirmóque “pudo visualizar el estrés post traumático, reforzado por toda la situación familiar posterior a la denuncia, que la culpabiliza, segrega, estigmatiza, tiene que ver que recuerda todo el tiempo lo que le pasó, sus temores se hacen reales. La angustia la pérdida de confianza de su mamá, era su pilar fundamental”.
El hombre aprovechaba que la madre viajaba a otra provincia y que cuando compartían la cama dormía profundamente por las pastillas que tomaba para conciliar el sueño, para cometer el aberrante acto con la chica de 15 años a quien tenía amenazada. Sin embargo, una noche, la madre despertó y al no hallar a su pareja a su lado, lo buscó hasta que lo halló desnudo arriba a su hija, en el piso de la cocina. Tras ello, lo pateó y llamó a la policía que lo detuvo.
Entre las pericias, se halló una mancha de sangre en la bombacha de la menor, y líqudio, cuyo análisis no fue concluyente y determinante como en otras oportunidades, pero que resultaron ser indicios serios de confirmación de autoría. Ante las pruebas recolectadas, y luego de escuchar testimonio y alegatos, el juez Pellegrino falló condenando al hombre a nueve años de prisión. (Nota de redacción: no se la identidad de las personas involucradas ni la localidad donde ocurrió el hecho para que la víctima no sea revictimizada)