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“Nos violaron la cabeza”, afirmó una ex integrante de Servis Trinitatis



El pasado fin de semana, Yanina Lofwall presentó el libro en el que cuenta su paso por la secta católica Servis Trinitatis, en Santa Rosa. Su historia es escalofriante, en los detalles sobre la forma en que se somete la voluntad de las consagradas, cómo se rompen los vínculos con la familia y la sociedad y como se quedan con el dinero que ganan en el trabajo. Hacen votos de pobreza, castidad y obediencia. La institución, que pertenece a la Iglesia Católica, fue a juicio hace un par de años, y lo ganó. Sin embargo ya no administra ninguna parroquia pero siguen actuando.

Yanina Lofvall
Yanina Lofvall

¿Cómo es que te decidiste a contar tu historia?

Me fui de la institución hace ocho años, y como la mayoría cuando nos fuimos lo primero es intentar olvidar lo que nos pasó, justificarlo de alguna manera para poder seguir adelante y contarlo es una de las cosas que uno quiere hacer. Porque además es muy difícil explicar lo que te pasó, porque la sensación es que te violaron la cabeza, no el cuerpo, uno pierde su identidad, la noción de quien es uno porque todas las inclinaciones, la vida normal que tiene cualquier ser humano, ahí uno la pierde. Terminás con la pérdida de los vínculos familiares, sociales, entonces es un proceso de reencontrarse primero con uno, de sanar. A mí me gustaba escribir, entonces quizás fue una necesidad y es mi manera de expresarme. Me parecía que contar la historia no solo me reparaba a mí sino a un montón de chicas que vivieron esto y que vivimos el después que era la incomprensión social, entonces creo que el libro era necesario porque además, esta institución sigue operando.

¿Qué mecanismos se utilizan para “violarte la cabeza”?

La mayoría de las siervas teníamos entre 12 y 18 años, una edad muy vulnerable, donde son propensa a los cambios radicales, que uno cree en cuestione utópicas… esto no te pasa a los 25 ó a los 30, que son otras edades. Ellos empiezan con un trabajo de dirección espiritual, en el que te dicen como seguir el camino de Cristo, empiezan después a hablar de una llamada a la vocación y a la vez empiezan a hacer un corte de los vínculos: tener amigos está mal, es una pérdida de tiempo, tener vínculos con la familia está mal porque se crean afectos desordenados, como lo llaman ellos. Entonces te prohíben las muestras de cariño, te prohíben besar o abrazar a tus padres…

¿Es parecido al tipo de relación que tiene la mujer sometida a la violencia de género?

Si, tiene vínculos muy parecidos a ese tipo de sometimiento. Es una relación de sometimiento de un abusador que domina a alguien, que se quiere ir pero no puede. Uno quiere irse y no puede, por la culpa, por la autoridad que el otro tiene sobre uno, por la situación de vulnerabilidad. La mayoría de las que entramos en la institución llegamos en un momento débil de nuestra vida, yo llegué con mucha tristeza por cuestiones familiares y no sabía cómo ayudar. Algunas compañeras llegaron por crisis de adolescentes…. Y te agarraban en esos momentos de quiebre emocional y ellos te decían que tenían el camino hacia la felicidad y jugaban con lo utópico. Y después de entrar en esos mecanismos desde tan chiquita, es muy difícil salir porque no solo te quebraron la voluntad sino que perdiste tus vínculos. Entonces, cuando vos te ibas estabas sola en el mundo…. Una de las preguntas que está en el libro es quién soy, que quise ser, que hicieron conmigo y que sería hoy si no hubiese estado ahí.

¿Cómo saliste?

Quise irme durante siete años y no podía, pedí la baja varias veces y no me la dieron y si no te la daban te ibas como desertora y era como terrible. En una crisis grande que hubo en la institución donde se descubrió la mentira de ellos sobre dos chicas que hacían pasar por enfermas y que hacían colectas muy grandes de dinero y resultó que eran mentiras y que decían que hacían milagros y también eran mentiras… tuvo un airecito en el cerebro y me animé a irme. Me fui como una desertora, con una tristeza en el alma pero sentía que no podía más. Y recuerdo que una de las cosas más fuerte de esos días fue la carta que me mandó mi hermana, que también estaba en la institución, diciéndome cosas muy duras, que me estaba condenando, que le estaba clavando a Cristo en la cruz y que todas las almas que tenía que salvar por mí no se iban a salvar y me dice en una parte, que le hubiese dolido menos enterarse de mi muerte física que de mi muerte espiritual.

¿Y tu hermana pudo salir?

Mi hermana era uno de los grandes logros de la causa, no quería salir y estaba bastante radicalizada y la llevaron a España. Mi familia luchó mucho en la causa judicial, que se perdió lamentablemente, entonces como a ellos les molestaba mucho y no sabían cómo pararlo, después de que mi hermana fue once años miembros de la institución, le dijeron que se habían dado cuenta que no tenía vocación para la vida consagrada y la echaron. Así recuperó la libertad, gracias a Dios está muy bien y volvió a encontrarse con su novio que había dejado cuando entró a la institución. Ella fue a pedir a la iglesia turno para casarse y allí la convencieron de que su vocación no era esa y dejó a su novio. Once años después, cuando la echaron, volvió a buscar a su novio, se casaron y están muy bien. Él siempre dijo que se casaba con ella o con nadie, profundamente enamorado. Y tuvo un final feliz. Habíamos sufrido muchísimo. Mi papá estuvo enfermo de cáncer mientras ella estaba en España y durante los seis meses de la enfermedad, hasta que mi papá murió, no la autorizaron ni a llamar por teléfono por el voto de pobreza.

¿No podía llamar a su padre que se estaba muriendo por el voto de pobreza?

Sí, mientras mi hermana trabajaba de enfermera y en esos meses facturó creo que catorce mil euros que aportaba a la institución. Y después que murió mi  papá, un miembro de la institución le dijo que eran mentiras nuestras que él estaba enfermo para manipularla.

La plata que ganaban, ¿la manejaban ustedes o la manejaba la institución?

Nosotras no manejábamos nada, la tarjeta de cobro la tenía la directora y nosotras pedíamos permiso hasta para comprar una lapicera, y si nos autorizaban, la comprábamos, si no, no.

La comida entonces, debe haber sido bastante frugal, ¿no?

La comida era bastante austera, además porque estaba prohibido darse un gusto. Entonces cuando desayunábamos era solo leche, no podíamos ponerle azúcar o cacao o café… no podíamos tomar mate ni dulces, nada que pueda darle placer al cuerpo. Muchas veces bajo indicación médica porque por el cuerpo pasan las cosas que no se pueden decir, entonces la mayoría teníamos problemas gástricos, yo tengo una hernia de hiato.

¿Trabajaban mientras estaban dentro de la institución?

Sí, ellos nos decían que éramos como la policía secreta de la Iglesia, te imaginás lo que nos metían en la cabeza a esa edad… nos sentíamos muy importantes. Entonces la misión de este tipo de consagración era, pero no podíamos decirlo, estar infiltradas en los lugares donde un cura o una monja no pueden llegar, para convencer o meter gente en la institución y uno de sus objetivos son los niños, por eso nos enviaban a estudiar magisterio, yo soy maestra, me obligaron a estudiar porque ellos trabajan con maestros en las escuelas para ir llevándolos a la institución desde chicos.

¿La secta tiene dinero, o viven frugalmente todos dándole la plata a los pobres?

Repartir a los pobres, no lo hacían. En 30 años de institución y de que yo tenga conocimiento porque cuando estuve allí lo conocí, en Santa Rosa tienen un campo, un  departamento, un estudio de radio, un chalet… en Lomas de Zamora tienen 3 ó 4 casas, tienen 5 departamentos en Capital Federal, tienen un seminario, cinco o seis casas en Madrid, una casa de Retiros con no sé que cantidad de hectáreas por donde pasa un río, también en Madrid… es decir que la colecta que ellos hacen con nuestro voto de pobreza es grande.

¿Y ellos viven también en la pobreza?

Ellos no mostraban la misma pobreza que nos hacían vivir a nosotros. En el orden de la comida, ellos comían absolutamente de todo y nosotras mirábamos, pero como era faltar al voto de obediencia el cuestionar, nadie decía nada.

¿Siguen trabajando?

Siguen trabajando pero no tienen ahora parroquia ni en Santa Rosa ni en Lomas de Zamora porque ya dieron por terminada la misión. Por lo que sé, tienen prohibido administrar los sacramentos, pero sí siguen llevando adelante actividades. De hecho, el padre Antonio estuvo en febrero en Lomas y en Santa Rosa haciendo campamentos con niños en nombre de Católicos en Acción.

¿No es extraño que siendo sacerdotes, no puedan administrar los sacramentos? Sobre todo teniendo en cuenta la escasez de curas que hay…

Justamente cuando se le da por terminada la misión, están diciendo que algo hay, pero lo están tapando. Una vez me dijeron “entre curas no nos vamos a pisar la sotana”. Es una lógica tan perversa…  entre Santa Rosa y Toay pasaron unas cien chicas, y en Lomas de Zamora unas trescientas.

Legalmente, a una chica menor de edad, ¿no la  protege las leyes argentinas?

Sí, pero según la jueza Florencia Masa, en el fallo dice que los padres habían consentido la pertenencia en la institución. Además, dice que los padres sabían. Pero es ilegal dentro del canon de la Iglesia Católica, porque el código canónico de la Iglesia dice que es admitido inválidamente la persona menor de edad a pertenecer como miembro de una institución de consagración.

¿No han tenido ninguna sanción los que dirigen la secta?

No, a nivel judicial quedó en La Pampa porque no se apeló en tiempo y forma y la causa se cerró. Fue un fallo terrible y nosotros esperábamos que llegara  a la Corte Suprema porque en la provincia de La Pampa era muy difícil que hicieran lugar a nuestros planteos. El fallo es bastante irrisorio en los argumentos, porque se desentiende de un montón de cosas que no investigaron. Inclusive  una de las chicas era miembro de la institución cuando declaró y al poco tiempo se fue, entonces pidió volver a declarar porque ella quería contar cómo la obligaron a decir que querían que dijera y nunca fue citada. Tuvo que ir a un escribano público y declarar.

 

El libro se llama “Siervas Trinitarias (secta católica)”, aún no está en las librerías piquenses porque se trata de una edición independiente, pero se están haciendo las gestiones para venderlo en todo el país e inclusive vía online. La autora tiene una página en facebook para contactarse que se llama Siervas Trinitarias por Yanina Lofvall.