Como es lógico de imaginar, la forma de resolver un conflicto a través de dialogo –única forma aceptada en el ámbito educativo- solo es posible en la medida que cada parte reconozca a la otra como agente social de derechos y obligaciones. En el caso puntual de la violencia escolar , que volvió al tapete luego de los incidentes de público conocimiento ocurridos en la escuela Sampieri y Quiaglini, el conflicto va mas allá de la relación del tutor con la institución –la cual deberá dirimir la justicia penall- sino que lamentablemente se ubica entre dos estamentos que deberían estar del mismo lado del problema: la comunidad docente y las autoridades ministeriales.
Los primeros reclamando ante cada hecho de violencia, pero además proponiendo medidas concretas; mientras que del otro lado minimizando cada hecho de violencia y haciendo oídos sordos de los reclamos docentes.
El lunes a la tarde, se pudo observar una muestra más de este interminable conflicto, cuando un grupo de docentes –acompañados por autoridades de UTELPA que viajaron expresamente desde la capital- hizo entrega de un petitorio en la sede ministerial, ante la mas vergonzante e humillante ausencia de la máxima autoridad local, como lo es el representante ministerial.
Supongo que dicha autoridad tendrá su justificativo para semejante desprecio hacia la comunidad docente, pero la imprevisión de no dejar a ninguna autoridad que pueda recibir el reclamo no puede encubrirse de ignorancia, ya que dicha convocatoria fue tomada por varios medios periodísticos.
La inclusión escolar es ya un principio que no se discute en la comunidad docente, pero es evidente que debemos plantearnos aspectos tales como los resultados y los costos de este proceso. ya que si en estos últimos estamos incluyendo la salud y la integridad física del docente, estaremos desvirtuando la escuela como matriz del conocimiento, pero fundamentalmente estaremos destruyendo uno de los últimos bastiones donde el adolescente puede respirar paz social.
DANIEL FORNERÓN DNI 16958597 PROFESOR DE GEOGRAFIA