La cobarde agresión al director de un Colegio Secundario y la definición de que estaba estudiando la posibilidad “de seguir o no en la educación”, golpeó fuerte en el contexto educativo local y en lo más íntimo de cada docente. ¿Cuál es el horizonte educativo y social?; ¿Cuál es el límite?; ¿Qué más se debe tolerar y permitir?. El disgregamiento familiar, la falta de límites, la intolerancia y el rompimiento de las normas o reglas de conductas básicas muestran un deterioro profundo que hace a la sociedad más vulnerable y la coloca en una situación de riesgo y violencia, que se manifiesta exponencialmente en el ámbito educativo.
Ya no son sólo los chicos que se pelean a la salida o dentro del colegio. Ahora también son los adultos. Aquellos que deberían analizar y leer la realidad y actuar como tal antes situaciones límites o conflictos que necesitan de una visión diferente.
Por ahora el docente vuelve a replantearse su vocación. “no sé qué hacer, si seguir o no dentro de la educación”. El esfuerzo, el estudio, la vocación. Todo comienza a tener un manto de duda. Y de esta manera surge el interrogante con más fuerza que nunca ¿Qué hacer?.
¿Hay solución?. Todo indicaría que la realidad es cada vez más compleja, aunque la iniciativa, la creatividad y el trabajo de los docentes superan ampliamente las problemáticas que existen y que se manifiestan a diario en el contexto escolar.
Esperamos que en un corto plazo, las escuelas cuenten cada una de ellas, con equipos técnicos permanentes, para que las problemáticas sean abordadas en tiempo y forma y que estos episodios violentos no vuelvan a ocurrir.