
Díaz atrás funcionarios de diferentes áreas se reunieron para delinear acciones tendientes a preservar el espacio declarado recientemente como Reserva Natural Urbana. Mientras tanto, algunos vecinos piquenses poco hacen para contribuir con la tarea. Residuos arrojados en cualquier parte y conducción imprudente son algunas de las actitudes reprochables que pudieron observarse el pasado fin de semana.
Sin duda alguna las inversiones en infraestructura, servicios y promoción de actividades realizadas en torno al Parque Recreativo rindieron sus frutos, ya que desde hace un buen tiempo la concurrencia al predio es masiva, con grupos de personas que disfrutan de todo lo que un espacio natural como este puede ofrecer.
Mientras unos cuidan absolutamente todo, preservando algo que en parte les pertenece, otro lamentablemente mantienen actitudes reprochables y en casos con cierto dejo de malicia, dañando o ensuciando lo que es de todos.
Pudo observarse en el lugar, pese a la buena cantidad de contenedores instalados, a algunas personas arrojando desperdicios donde no corresponde, como por ejemplo los laterales de la pasarela, en los que hay estancadnos diferentes residuos, como por ejemplo botellas plásticas. Esto no solo significa una alteración estética del entorno natural, sino también un daño al ecosistema del lugar.
Otro punto negativo del comportamiento ciudadano, sobre todo de los mayores que deben cuidar a los menores, fue la utilización del espejo de agua de la laguna “La Arocena” por un nutrido grupo de chicos, ante la inactiva mirada de una madre que aparentaba tener poco control sobre los niños.
De más está decir que esto significa por un lado un riesgo a la salud por tratarse de un lugar donde hay zonas profundas, y por otro porque a pocos metros varios jóvenes se encontraban practicando pesca deportiva, con líneas repletas de filosos anzuelos que podrían haber lastimado a los chicos.
Finalmente, es preocupante la forma en la que los ciudadanos se conducen por la Diagonal Sur, calle de tierra que es el camino principal al Parque Recreativo “Benicio Delfín Pérez”. Si bien se nota en los dos sentidos, se destaca en “la ida” a la Laguna que muchos conductores de rodados mayores y menores invaden de forma permanente el carril contrario, buscando una franja de terreno donde el “serrucho” que presenta la calle sea menos dañino para sus vehículos.
En apenas un par de minutos pudieron observarse varias maniobras evasivas de conductores que se vieron sorprendidos por rodados invadiendo su mano. A esto hay que sumar a la gran velocidad que muchos se conducen en el sector, lo que aumenta el riesgo de sufrir algún accidente, dado sobre todo por el influyente factor que significa la gran cantidad de arena que hay sobre la mencionada arteria.
Un reflejo de lo mal que se conduce son los siniestro viales de gravedad que suelen darse en la zona, con vuelcos incluidos, como ocurrió el viernes pasado.
Indudablemente el mayor arma para corregir los errores será un cambio de actitud en quienes los cometen, pero también será importante para empezar a cuidar más del lugar y de quienes lo visitan, que las autoridades tomen cartas en el asunto y ejerzan controles más férreos, tanto del tránsito como del comportamiento de los visitantes.