Ayer se leyó la sentencia que condenó a esa pena a Romina Liz Saavedra (28). La resolución llegó tras un acuerdo de partes presentado por el fiscal Alejandro Gilardenghi y el defensor oficial Walter Vaccaro, el cual fue convalidado por el juez de audiencia Florentino Rubio. La condenada admitió su responsabilidad en el hecho, ocurrido en noviembre del año 2013, en un taller mecánico del barrio Este.
Saavedra fue condenada por los delitos de “daño simple”, en relación a un hecho acontecido el 19 de noviembre de 2013, en un taller de calle 12 al 1335. Allí se encontraba estacionado un automóvil Chevrolet Corsa.
Cerca de las 1:40 horas, y según lo manifestado por un vecino, se escuchó la rotura de un vidrio y luego la arrancada de una moto. Al salir el ciudadano se encontró con el Corsa envuelto en llamas, por lo que llamó a la Policía.
El auto, que se encontraba en el lugar para ser reparado, sufrió importantes daños en su carrocería. Su dueño, Hugo Alfredo Urquiza, fue notificado al día siguiente de lo ocurrido y radicó la correspondiente denuncia.
En la presentación manifestó sospechas sobre la familia Gualpa, ya que tiempo antes dijo haber sufrido amenazas por parte de Julio Gualpa –asesinado a comienzos de 2014- e integrantes de su familia. También señaló que Romina Saavedra amenazó a su pareja en una oportunidad.
Ante la confirmación del Cuerpo de Bomberos de Santa Roa de que se trató de un hecho intencional, los investigadores se abocaron a buscar posibles autores, entre los que se encontraban sospechados los mencionados.
Resultó clave para resolver el caso restos de botella de vidrio y combustible recogidos en el auto y sus cercanías. Estas cosas fueron comparadas con una botella de vino, con nafta en su interior y un pedazo de tela en su pico, la cual fue hallada a metros del lugar del incendio. El cotejo arrojó coincidencias entre los elementos.
Luego, peritos de la División Criminalística de la UR I analizaron las huellas relevadas en la botella de vidrio por sus pares piquenses, encontrando que una de las marcas coincidía con la impresión correspondiente al dígito anular de la mano derecha de la ficha dactilar de Romina Saavedra, con la que contaba la Policía de La Pampa.
Ante las pruebas contundentes, el defensor Vaccaro acordó con el fiscal Gilardenghi una pena de 3 meses de prisión en suspenso y algunas medidas durante el lapso de dos años, como fijar reincidencia, someterse al cuidado de un patronato y no acercarse ni tener contacto con Urquiza y su familia.
Finalmente este martes el juez Rubio aceptó el acuerdo, entendiendo que estaban dados todos los parámetros necesarios, inclusive la aceptación de la culpabilidad por parte de la condenada.