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Liberaron al único detenido por la muerte de Guardia



El único detenido por la muerte de Jorge Daniel “Kawasaki” Guardia, el “Gatito” Cejas, fue liberado ayer a la tarde. La única prueba en su contra era la declaración de quien presuntamente circulaba con el occiso en la moto, pero que se desdijo ayer ante la fiscalía.

Fiscala Ivana Hernández
Fiscala Ivana Hernández

El defensor oficial Alejandro Caram, pidió en el día de ayer una audiencia de reexamen de medida de coerción, esto es una reunión con el juez, la fiscala y el abogado querellante, para revisar la medida que se le había impuesto a su defendido, “Gatito” Cejas, de prisión preventiva por 90 días.

Es que la única prueba por la que la fiscala Ivana Hernández había solicitado la prisión preventiva, se cayó con la declaración de un testigo. En un primer momento había señalado a Cejas como autor del homicidio, fue citado por fiscalía pero nunca se presentó.

El fin de semana pasado, fue demorado a la salida de un local bailable nocturno. No solo pesaba sobre él la obligación de presentarse a testimoniar sobre la muerte de Guardia, sino que tenía una orden de captura por dos hechos delictivos de los que está imputado.

Cabe recordar que Cejas siempre negó haber participado del hecho que dio muerte a Guardia y presentó testigos que lo sindican en otro lugar y circunstancia a la hora del asesinato. Sin embargo, un testimonio lo involucró.

Se le dictó la prisión preventiva, se le hizo el análisis de dermotest (para comprobar si disparó o no un arma de fuego), pero dio negativo. Además, se controlaron las llamadas telefónicas realizadas desde su móvil, pero nada surgió para la investigación.

Sin embargo, la fiscala Ivana Hernández solicitó la prisión preventiva y el juez de control Marcelo Pagano la otorgó. Tras la comparecencia del único testigo que lo había involucrado y que se desdijo ayer, el defensor solicitó la liberación y fue otorgada.

Hay otro imputado, pero no tiene prisión preventiva y hasta el momento, ningún testigo relató lo que vio en ese fatídico momento que acabó con la vida de Guardia. Hay un cámara de seguridad de un kiosco cercano al lugar del hecho, que capta la imagen de ese sospechoso merodeando, pero tampoco es prueba fehaciente como para acusarlo.

Mientras que los testigos no declaren, la causa difícilmente avance hacia un esclarecimiento.