En toda la geografía nacional, los trabajadores, con distintas modalidades (cortes, paros, movilizaciones, asambleas, volanteadas, comunicados) harán sentir su reclamo de un necesario cambio de las políticas públicas, y la preparatoria de un paro nacional, más amplio de toda la clase trabajadora.
Este martes 17 de marzo, las organizaciones que integran la CTA vuelven a protagonizar una jornada nacional de lucha y protesta, por varias reivindicaciones: eliminación del impuesto al salario, freno a los despidos y suspensiones, blanqueo de los precarizados, paritarias “sin techo”, aumento de ingresos para cooperativas de trabajo, capacitaciones y jubilaciones, restitución de convenios, repudio a la criminalización de la protesta social y un doloroso etcétera.
El gobierno de La Pampa, en clara sintonía con el nacional, utiliza a los trabajadores como variable de ajuste. Ofrece una pauta salarial anual de 28 % en cuotas (igual al año anterior, cuando la inflación rondó un 40 %) que reduce fuertemente el poder adquisitivo de los salarios (el aumento real se aproxima al 20 %). A pesar de las dilataciones, la administración Jorge tiene un pendiente de 10 puntos en la paritaria con los gremios estatales, y la postura mezquina del ejecutivo no repara ni siquiera en la devolución de los días de huelga ilegalmente descontados. Obvio que el gobierno tiene sus “socios” en la dirigencia gremial docente, sino esto sería imposible de realizar.
Párrafo aparte merece la cartera educativa a cargo de la ministra Evangelista. Pocas veces se ha visto desorden mayor en cuanto a conceptos y responsabilidades. Al inicio del ciclo lectivo, la ministra se refirió a una agrupación docente (“Fuentealba”) que no podía convocar a medidas de fuerza. Algo obvio, el tema es que el paro del 2 de marzo lo convocaba ATE Nacional y Provincial, por lo que la medida tiene la legalidad que le otorga la constitución, esto no lo puede desconocer la ministra.
Si no, queda pensar que se tergiversa información desde el estado contra los derechos de los trabajadores, y esto rememora a épocas nefastas que los pampeanos creíamos superadas. Siguiendo la ronda de infortunios, el calendario escolar, hace coincidir: clases de consulta, mesas de exámenes, designaciones, jornadas institucionales y sin suspender clases… ¡por los 185 días del año escolar! Pero apareció el imprevisto: en marzo sigue haciendo calor, así el ministerio jugó el deporte que más le gusta que es “tirarle la pelota a otro”. Por convicción y responsabilidad, muchos directivos hicieron lo que la realidad imponía, privilegiando la salud de niños/as, además de su educación.
La “ola” de calor desnudó falencias estructurales y falta de mantenimiento, mientras el ministerio mira el pronóstico por internet para las jornadas sucesivas, los docentes y la comunidad educativa miramos hacia arriba pensando ¿habrán limpiado los tanques de agua este año? ¿Pondrán cortinas en el aula aquella? ¿Cambiarán los ventiladores rotos o aunque sea el enchufe? Tal vez, con suerte, si se desploma un techo, la escuela esté vacía; y por último, ¿tan mal nos habremos portado para merecernos este ministerio?
Sec. Gral. CTA Autónoma General Pico: Christian Rosso. ATE Zona Norte. Agrupación docente “Carlos Fuentealba” -FND. MTD. SITRAJ.