La aparición este lunes de una pintura en el interior de un canal de desagüe ubicado sobre la Avenida San Martín, a metros de la Ruta Provincial Nº 1, motivó esta nota, en la cual el responsable de la obra de arte urbano explica cuáles son sus motivaciones y el objetivo que tiene con su actividad.

Marcelo Vélez Vega dialogó con Infopico.com y contó cómo surgió “Imago Compañía de Arte”, la cual fundó con su pareja, Andrea Canilla. Ambos son docentes de arte y sentían la necesidad de expresar sus conocimientos más allá de lo que enseñaban a los alumnos o de las actividades que realizaban con ellos.
“Empezamos a acercarnos al arte callejero en el 2012, cuando vino un grafitero que es de General Pico pero que después se fue a estudiar a Santa Rosa y actualmente está viviendo en Mendoza. Vino esa vez y nos dio como una especie de introducción a lo que es el arte del mural y los grafitis, entonces de ahí fue que empezamos a largarnos de a poquito”, contó.
Sobre los lugares elegidos comentó que “hay lugares en los que da para pedirlos y se pide, pero otros no, por ejemplo lugares de edificios viejos o medios abandonados, descuidados o rayados así nomás”
Indicó que la intención de “Imago” es “embellecer la ciudad, meter un poco de color, un poco de onda, porque en Pico el arte callejero recién ahora se está viendo un poco más, pero falta un montón y es muy gris la ciudad”.
En cuanto a los temas elegidos para las obras, dijo que “lo que estoy haciendo ahora más que nada son temáticas ocurrentes”. En el caso del canal “le salió la idea de pintar una rata que salía de la alcantarilla, son como disparadores. Uno va mirando paredes, lugares o entornos que la gente no les da bola, pero a vos te sirve para hacer algo”.
Informó Vélez Vega que previamente pintaron en el edificio de la vieja Curtiembre, ubicado en calle 24 y 115, donde “hicimos una serie de murales con la temática de la libertad de los pájaros, para que no sean enjaulados”. También realizaron obras en un terreno cercano a ese lugar, mientas que su primera intervención fue en calles 21 y 2, donde “fue algo colectivo, cuando vino el muchacho de Mendoza hicimos un árbol grande que esta sobre la 21, sobre las paredes que serían del Molino (Fénix)”.
Por último sugirió que “estaría bueno que hubiese más paredes disponibles, que la gente misma dijera que aprovechen estas paredes los artistas. En otros lugares las blanquean y te las dejan ahí como para que vos las intervengas, para el arte callejero y el arte en general”. Aclaró que en caso de que alguien quiera donar su pared, debe ser de una espacio público, donde todos los vecinos puedan ver la obra.


