Y vamos llegando al final de nuestro viaje. Hoy desayunamos con los pescadores, disfrutando del momento en que llegan del mar con sus barcos con toneladas de los más diversos pescados, regatean el precio, los limpian en el lugar y desayunan en los puestos. También fuimos a la playa Los Frailes de la Reserva Natural Machalilla, un lugar paradisiáco. Y armamos las mochilas para regresar, a pesar de las ganas de continuar descubriendo nuestra América Latina y sus culturas.
Pescadores llegando con su carga
Ir al puerto a la mañana es una experiencia única. Llegan los pescadores tras estar uno o dos días en altamar y empiezan a vender lo conseguido. El regateo es casi obligado y divertido de escuchar.
Las mujeres, en tablas bajo sombrillas comienzan a limpiar los pescados. Hay algunos que tienen hasta dos metros de longitud, hay gordos, flacos, de todos los colores y variadas formas.
Y todo en medio de una bulla infernal de gaviotas y fragatas de patas azules que revolotean el lugar, muy cerca de la gente y los barcos.
Además, unos metros más arriba, están los puestos de comida. Y los pescadores llegan con hambre, sin duda.
O al menos eso parece cuando nos sentamos con ellos para conversar. Mientras nos tomamos un café con leche, ellos desayunan pescado frito con arroz y otros platos muy elaborados y condimentados.
Y como si fuera poco la bulla de los pájaros, el parloteo de los pescadores y compradores, aparece un sinnúmero de vendedores de todo tipo: desde frutos hasta calzados, fundas de celular y auriculares.
Sobre las 11 de la mañana el lugar se va vaciando y quedan solo los pájaros dispuestos a comer lo que quedó de la limpieza de los pescados.
Por la tarde, fuimos a la playa Los Frailes, en la Reserva Natural de Machalilla. El parque tiene unas 56 mil has. y cuenta con lugares diferentes y protegidos.
Hasta la asunción del actual presidente, Rafael Correa, ingresar a un parque nacional era prohibitivo tanto para extranjeros como ecuatorianos. En la actualidad es gratis y están muy bien resguardados.
Por supuesto no nos perdemos el increíble atardecer sobre el océano Pacífico. Y a la noche, a preparar las mochilas.
Mañana nos espera un largo viaje en colectivo hasta Quito, desde donde tomaremos el avión a la Argentina.
Y será un viaje con las características propias de este país: los colectivos paran en todas partes y en cada lugar se suben entre 6 y 7 vendedores ambulantes con sus mercancías.
Todo tipo de comidas, elaboradas, humeantes…, jugos y refrescos, billetes de lotería, auriculares, diarios y revistas… todo se vende dentro de los colectivos. Y realmente quedan con mucho olor a comida.
La gente come allí y en cada fila de asientos hay una bolsita de plástico para la basura. También suben personas que relatan sus trágicas vidas y piden dinero. Y casi todos los viajeros algo les dan.
Además, en todos los colectivos ponen música fuerte, pero la gente también lleva su propia música así que hemos tenido que viajar con hasta cuatro géneros musicales diferentes sonando al mismo tiempo.
Ah, y la mayoría de los colectivos tiene mensajes cristianos. Es que son sumamente religiosos y lo demuestran en cada oportunidad.
Dicen que por eso son tan hospitalarios y solidarios. Ecuador es un país donde no hay exclusión porque de alguna u otra forma todos son incluidos en las comunidades.
Tienen una economía caracterizada por la producción en fincas que se vende en los mercados callejeros. Especialmente los domingos, todas las localidades tienen su feria que se realiza en las calles que se transforman en peatonales.
Además, hay mercados municipales en muchísimos lugares, donde la gente va a vender su producción. Y muchas cooperativas y emprendimientos comunitarios productivos y turísticos.
Es un pueblo que no se encierra en sus casas, sino que tiene una vida social muy activa. Se come, se vende, se compra… todo se hace en la calle. Las calles son un hervidero de gente, sea una gran ciudad o un pequeño poblado.
Cuando se visitan países como Bolivia, Perú, Cuba o Ecuador, se nota claramente la fortísima influencia europea en gran parte de nuestro país, con su cosmovisión del mundo, su forma de organizarse más individualistas y competitiva.
Ecuador mantiene una fuerte impronta de sus pueblos originarios, no solo en los rasgos físicos, en las formas de relacionarse y producir, sino también en su concepción del mundo. Claro que mezclado con una fuerte religiosidad cristiana. El sincretismo religioso es común.
Sin duda, Ecuador es un país potencia en cuanto a turismo se refiere. Y el gobierno de Rafael Correa así lo planteó desde su primer mandato. Constantemente nos encontramos con turistas argentinos, chilenos, peruanos, colombianos, orientales, norteamericanos y europeos.
Nos llamó la atención la división del país en pro Correa y anti Correa. Nadie deja de reconocer que el país mejoró, que se unieron localidades con carreteras nuevas, que se construyeron rutas que son impecables, que ahora todo el mundo puede ir a la universidad pública que es gratuita aunque selectiva según promedios escolares…
Pero sus retractores no argumentan lógicamente sino desde el odio y la descalificación. Uno de los sectores más opositores es el de los policías y militares, otrora privilegiados en la sociedad, actualmente con menos poder y sueldos más bajos.
En todo el país se pueden ver carteles que hablan de la “revolución ciudadana” haciendo obras y desarrollando regiones. Los detractores de Correa le achacan su soberbia para hablar y sus intenciones de perpetuarse en el poder, pero poco hablan de actos de gobierno.
Eso sí, todos se quejan de los impuestos que deben pagar, pero que son ínfimos si se los comparara con los que pagan los europeos o son mucho menores a los que tributamos los argentinos.
Claro que los ecuatorianos estaban acostumbrados a un estado ausente y a no pagar impuestos. Comenzar a tributar para sostener un gobierno que interviene fuertemente en el desarrollo, aún es resistido.
Nos vamos de Ecuador, las vacaciones se terminaron, pero nos llevamos experiencias muy fuertes de encuentro con raíces americanas que perduran en esta tierra signada por la diversidad geográfica, étnica, gastronómica pero unida por la identidad ecuatoriana.

Pelícanos en el agua, gaviotas revoloteando el cielo
Playa Los Frailes