Seguimos en la Amazonia, es que es un lugar con tanto misterio que atrapa. Como atraen las cavernas de Jumandi, con un río y cascada en su interior; o como seduce escuchar al guía del museo etnográfico de Puyo y descubrir parte de la cultura de las 7 nacionalidades (etnias) diferentes que viven en la provincia, sus increíbles costumbres, sus formas de resolver la vida diaria…

Cavernas de Jumandi (foto de facebook pues se necesita cámara sumergible)
Ecuador es un estado plurinacional y mulitétnico, que reconoce 14 etnias diferentes. Y en Puyo, en la Amazonia ecuatoriana, viven siete: los achuar, los shuar, los waorani, los kichwa, los shiwiar, los andoa y los saparas.
Y es imposible no asombrarse con costumbres. Por ejemplo la reducción de cabezas que practicaban los shuar (nombrados por los españoles como jíbaros) que se realizaba cortando la piel a la altura de los hombros y sacándola de la cabeza.
Luego le cosían la abertura de los ojos, nariz y boca y le ponían adentro piedras y aserrín. La agarraban de la cabellera y la sumergían en una tinaja con agua caliente y hierbas durante de 16 a 20 horas hasta que la piel se encoge del tamaño deseado, manteniendo los rasgos físicos de la persona.
La práctica, llamaba tzanza, fue prohibida por ley en la década del ’70, pero hasta hace dos años se hallaron cadáveres sin cabezas en la selva. Incluso hay gente presa por ello.
Los waorani llaman la atención por su organización social. Es igualitaria, todos participan de las decisiones, pero la jefa es una mujer, la dayuma.
Cuando muere, sus hijas forman un consejo que gobierna hasta que queda una sola viva que se convierte en la nueva dayuma y continúa el ciclo.
Hace un par de años falleció la dayuma y actualmente son sus hijas las que gobiernan. Cada familia construye su vivienda donde viven todas las hermanas con sus maridos e hijos.
Entre los waoroni aún hay dos comunidades que viven sin contacto con la civilización occidental, ya que se niegan a recibir gente en sus tierras.
Viven en la reserva nacional del Yasumí, dentro de la provincia de Puyo, y se tiene conocimiento de ellos por el contacto que mantienen otras comunidades waorani con ellos.
Las formas de enterrar a los muertos de estos pueblos amazónicos también llama la atención. Eran colocados como en estado fetal en grandes vasijas junto a sus pocas pertenencias y enterrados en la vivienda, que se abandonaba luego.
En el museo hay hachas de piedra de una antigüedad de hasta 3.000 a/C, lo que evidencia que estas tierras fueron habitadas hace muchísimos años.
La región tiene actualmente la misma cantidad de habitantes que hace 300 años, pues con la llegada de los españoles, la población se diezmó por la transmisión de enfermedades, sobre todo sexuales.
En el museo, además, hay colecciones de mariposas, culebras y arañas. Se estima que existen unas 176 especies de mariposas, y no se ha contabilizado la cantidad de tipos de arañas, muchas de ellas venenosas.
Una de ellas tiene la particularidad de tener en su piel blanquecina el dibujo de corazones marrones.
Los grupos humanos conviven con una naturaleza exuberante en plantas y animales, un clima que garantiza lluvia casi todos los días, sin demasiado sol pues es tapado por los árboles que compiten por la luz.
Ingresar no es cuestión de decisión simple, “es la naturaleza la que te va a indicar si ingresas o no al mundo de ellos”, aseveró el guía del museo.
Los primeros europeos que llegaron a estas tierras fueron los jesuitas y salesianos y fueron recibido amablemente por los kichwas, aunque no así por otros pueblos.
Para el estado ecuatoriano recién recobró importancia cuando se descubrió que había petróleo debajo de la espesura.
Antes no existían carreteras ni había bancos ni instituciones. Recién en 1950 se declaró la Amazonía como tierra ecuatoriana.
Hoy hay modernas carreteras, ciudades con comodidades en el límite con las sierras y la posibilidad de observar ese mundo tan misterioso.
Además del museo, fuimos a las cavernas de Jumandi, por donde corre un río subterráneo con laguna y cascada en su interior.
Cuenta el relato oral que allí se escondía Jumandi, el héroe nacional anticolonialista que en 1587 encabezó una rebelión contra los españoles.
Tras guerrear junto a sus hombres, fue capturado por los invasores, torturado y descuartizado en la plaza central de Quito. Pero su historia sirvió de inspiración a varias rebeliones de la región.
Ingresar a la caverna que lleva su nombre es fantástico. Primero se camina sobre el río, cuya agua llega a los tobillos para terminar en una laguna que se cruza agarrados de una cuerda ya que es muy profunda.
Se continúa por túneles con estalactitas y estalagmitas, se regresa al túnel central con el agua de río hasta llegar a una cascada interna donde nos bañamos.
Las cavernas se complementan con un complejo de piletas y toboganes acuáticos que hicieron nuestra delicia.
Por hoy fue suficiente, esta Amazonía es atrapante. Mañana ingresaremos a una comunidad indígena y les contaremos. Chau, hasta mañana.
Diario de viaje por Ecuador 1°Parte 2°Parte 3°Parte, 4ta entrega 5ta. entrega, 6ta. entrega, 7ma. entrega, 8va entrega, 9na. entrega y 10ma. entrega

Alfarería kichwa
Reconstrucción de una vivienda y utensilios

Caverna de Jumandi (foto internet)

Cascada de la caverna de Jumandi (foto internet)

Guía del museo mostrando araña