Partimos hacia un nuevo destino, siempre buscando las raíces latinoamericanas, esas que invisibilizaron en nuestra educación formal y que vamos descubriendo a partir de esta pasión que es viajar. Pero este tiene un condimento especial: la mayoría de los días vamos a alojarnos en casas de gente que nos recibe gratuitamente y con quienes nos conectamos a través de couch surfing.com. La primera noche, la experiencia es alucinante y seguramente esta opción nos dará mucho para contar.

Vista aérea llegando a Ecuador
Partimos del aeropuerto de Córdoba a las 5,30 hs (hora argentina), hicimos escala en Lima y llegamos a Quito a las 14,50 (hora de Ecuador).
Como en otras oportunidades compramos los pasajes seis meses antes, a la mitad de precio de lo que cuesta al día de nuestra partida, y pagadero en muchas cuotas.
Volar a 32 mil pies de altura, a unos 880 km/h por sobre el desierto de Atacama, luego por el Océano Pacífico para continuar por sobre la cordillera de los Andes peruana es una experiencia que ya la habíamos vivido pero que vuelve a ser alucinante.
Ya luego, entre Lima y Quito, las nubes poco dejaron ver, pero eso mismo que parece algodones o copos de nieve esparcidos debajo del avión, son en sí mismo un espectáculo.
La primera sensación que sentimos cuando el avión aterrizó sobre Quito es la de una ciudad limpia, ordenada y con una urbanización muy peculiar. Es que gran parte de ella está edificada sobre escarpadas laderas.
El hecho de que en este viaje, solo seamos tres, nos permitió enviar solicitudes a couch surfing para alojarnos gratis en casas de la gente del lugar.
El couch surfing un sistema que se administra por internet y por el cual sus miembros ofrecen hospedaje gratis a viajeros y se alojan en cualquier lugar del mundo donde les aceptan las solicitudes.
Ecuador se mostró muy hospitalario en este sentido, pues nos alojaremos por este sistema en Quito, Riobamba, Baños, Guaranda, Guayaquil y Puerto López. Y eso nos tuvo en ascuas hasta llegar al primer lugar. Todo un misterio que se irá develando día a día.
La primera noche de estadía fue fantástica. Nunca pensamos que la casa de Daniel iba a ser una casi mansión de tres pisos, dependencias lujosas y una habitación con baño privado para las visitas. Y unos inmensos ventanales desde donde se ve parte de Quito escoltada por altísimas montañas.
Tampoco imaginamos que no nos iba a recibir Daniel, con quien habíamos chateado por couch y comunicado luego por wat sap. Es que el joven es investigador de la policía y no apareció hasta el día siguiente por cuestiones de trabajo.
Nos recibió su padre, un coronel retirado (tampoco nunca íbamos a pensar que nos alojaríamos en la casa de un coronel de la policía ecuatoriana). Más tarde se sumó Patricia, la encantadora madre de Juan.
Y esta primera noche fue de mucha charla. Galo, el ex coronel, nos confesó que cuando su hijo apareció con la historia de alojar a extranjeros, le pareció una locura. “¡Cómo voy a meter a extraños en mi casa!” pensaba, pero la voluntad de Juan pudo más.
Y la experiencia le cambió la cabeza. “Uno se empieza a abrir, a conocer gente, otras culturas y a pasar muy gratos momentos”, afirmó y recordó al alemán que se quedó tres semanas en su casa y al que sentían casi como un hijo.
Y también rememoró a la pareja de alemanes que vivieron su luna de miel en su casa, o al grupo de jóvenes de varias nacionalidades que vinieron juntos, o los argentinos y argentinas que se alojaron e intentaron hacerles gustar del mate, sin éxito por supuesto.
Concluimos en que conocer al diferente, al otro, sus costumbres, sus porqués, es fundamental para relacionarnos con respeto y tolerancia, para vivir en un mundo en paz.
Hablamos de este nuevo tipo de turismo, que a nosotros nos gusta llamar antropológico, donde es tan importante estar con la gente, conocer su cultura, sus costumbres, como sus paisajes y atractivos turísticos tradicionales.
La charla se alargó hasta las 23,30 hs,, se bifurcó por historias, pensamientos profundos, anécdotas, recuerdos de viajes y más. Y tuvimos que dejarla para seguir mañana.
Es que en la familia, la actividad de cada día comienza a las 4,30hs. Y nos tendremos que acostumbrar a los horarios ecuatorianos, la ciudad comienza a palpitar a las 6 de la mañana.
Mañana iremos al telesférico desde nos dijeron, se ve la cordillera de los Andes ecuatoriana, escalaremos el volcán Guaguapichincha y al regreso, si nos queda tiempo, recorremos parte de la ciudad antigua de Quito, declarada por la Unesco Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Y seguramente les contaremos. Pero por hoy, las emociones y el cansancio fueron suficientes. Hasta mañana.
Diario de viaje por Ecuador 1°Parte 2°Parte 3°Parte
Vista nocturna desde la casa de Daniel

Vista diurna desde la casa de Daniel