Silvia Barrera (59) tenía 22 años cuando llegó a Malvinas a bordo del Rompehielos “Almirante Irizar”. Enfermera de profesión, fue una de las cinco mujeres que participó en la Guerra de Malvinas de las treinta que se habían anotado para ir como voluntarias. Estuvo solamente quince días de los 74 días que duró el conflicto. Diez en pleno combate y cinco más después de la rendición. Actualmente trabaja en el Hospital Militar central.
Silvia, junto a sus compañeras fue trasladada, en avión desde Buenos Aires hasta Río Gallegos y de allí en un Jeep hasta Punta Quilla, localidad cerca del mar. Posteriormente fueron llevadas en helicóptero hasta el Rompehielos Irizar y desde allí a Puerto Argentino.
“Llegamos en pleno bombardeo. La situación era muy difícil, porque eran los últimos días de combate. Por ese motivo nos tuvimos que quedar a trabajar junto a la gente de la Marina en el Buque donde recibíamos a los heridos”, contó.
Señaló que al bordo del buque se realizaron quince operaciones complejas “porque recibíamos heridos que venían directamente del campo de batalla. Además realizábamos la separación de los heridos de acuerdo a su gravedad y los derivábamos a diferentes salas”.
En estas charlas a las cuales es invitada manifestó que cuenta las experiencias de mujer, de veterana de guerra y “la discriminación que sufre la mujer en la actualidad”. Afirma que las experiencias vividas en estos 29 años después de la guerra “fueron más duras que los quince días que estuve en Malvinas”.
¿Por qué?
“Porque la desmalvinización y que la gente siga tomando conciencia de lo que fue la Guerra, es un trabajo que se hace día a día. Tenemos la obligación de que las nuevas generaciones no olviden lo sucedido en 1982 y que tomen el feriado del 2 de abril como si fueron un 25 de Mayo o un 9 de Julio”.
Finalmente dijo que uno de los momentos más emotivos y duros que le tocó vivir fue el de la rendición. “Allí vi llorar a civiles y militares, a hombres más grandes que yo. Fue muy doloroso. Saber que nos habíamos rendido cuando pensábamos que íbamos ganando fue la parte más dura”.