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Causa judicial contra madre que dejó a su hijito en la policía



En el mediodía de hoy se realizó la audiencia de formalización contra la mujer que el sábado se presentó en Comisaría Segunda para dejar a su hijo de 3 años “porque no lo aguantaba más”. Está acusada de lesiones leves en perjuicio del pequeño. Quedó en libertad. 

La madre junto a la defensora oficial ante el juez Ambrogetti
La madre junto a la defensora oficial ante el juez Ambrogetti

La audiencia fue presidida por el juez de Control Diego Ambrogetti, la joven está representada legalmente por la defensora oficial María José Gianinetto y la investigación y acusación está a cargo de la fiscala Ana Laura Ruffini.

La joven madre se había presentado el domingo a la madruga en la Comisaría Segunda para entregar el niño porque “no lo aguantaba más”. Se vivieron momentos de dramatismo dentro de la dependencia policial, hasta la llegada del personal profesional de la Comisaría Cuarta del Menor y la Familia. Incluso la mujer le pegó una cachetada al niñito delante de los policías.

Hoy en la audiencia de formalización se desnudó una realidad socio ambiental de extrema vulnerabilidad. La mujer había sido una de las tres chicas que José Ariel González había mantenido privadas de la libertad, obligándolas a prostituirse bajo humillaciones y violencia constante, en Ingeniero Luiggi.

El hombre fue condenado el 15 de octubre de 2012 a 14 años de prisión por los delitos de “Promoción y Facilitamiento de la Prostitución en Concurso Ideal, con Reducción a la Servidumbre”. El pequeño que fue dejado en la comisaría por la mujer, es hijo de ese hombre.

Cuando se ventiló el juicio a González, la pericia de la psicóloga Mónica Pérez concluyó indicando que había abuso sexual, maltrato psicológico como insultos, palabras humillantes, tratada de “inútil”, “miserable”, le era manejado el dinero, era sometida a prostitución inducida o forzada, a tener relaciones con la otra chica, con una personalidad inhibida, debilitada, desafectivizada, desvalorizada (en especial sobre su maternidad), y una pérdida de la identidad como mujer como secuela más importante.

El hombre fue condenado, pero las mujeres, que según las pericias psicológicas funcionaban como objeto del maltratador, como “un juguete, un estropajo, manipulado por el otro”, quedaron a la deriva con sus hijos. La legislación vigente estipula programas de contención para víctimas de violencia y de proxenetismo, sin embargo una y otra vez fallan por inexistentes o ineficientes.

La mujer que hoy estuvo sentada en el banquillo de los acusados tiene otros hijos que no están con ella, que fueron entregados a otras familias. El pequeño que habría sido golpeado el domingo, con rasguños en toda la cara, está ahora bajo la tutela de una tía.

Las circunstancias de la vida de la joven madre fueron de una violencia inusitada desde su nacimiento, el estado también ejerció violencia por omisión o por acción y  ahora enfrenta un juicio. ¿Seguirá sufriendo violencia más violencia o se tomarán medidas para ayudarla a rearmarse como persona, como mujer,  como una sujeta de derechos?