La movilización generada por un grupo de vecinos por la difusión del consumo de drogas en las escuelas de la ciudad constituye una clara evidencia del grado de preocupación e indefensión que experimentan amplios sectores de la población y al mismo tiempo, de la impotencia del Estado para controlarlo. Se trata de una saludable reacción respecto de la cual las autoridades deben prestar primordial atención adoptando las decisiones de carácter político que se correspondan a la magnitud del fenómeno para lo cual debe reconocerse, sin rodeos, su existencia y realizar una amplia convocatoria a todos los sectores que se sientan involucrados para que se sumen y contribuyan a su resolución.
No podemos pasar por alto que la introducción, la difusión y la comercialización de la droga se encuentra indisolublemente unida a la propagación de la pobreza y la miseria en amplias capas de la población que son aprovechadas por los denominados Carteles que usufructúan las necesidades de niños y jóvenes que resultan involucrados en un tráfico de dimensiones mundiales cuyas consecuencias destructoras afectan principalmente a los países más vulnerables y atrasados.
La ausencia de oportunidades y de perspectivas de progreso en amplios sectores populares generó las condiciones para su expansión dentro de las fronteras nacionales favorecido por un Estado ausente que prohijó una red de complicidades y corruptelas en una sociedad estancada e imbricada en un proceso de fragmentación creciente que contribuyó a minar las resistencias para oponerse al silencioso y constante avance de un flagelo que comienza con los más jóvenes.
La ayuda social – se ha visto – resulta absolutamente ineficaz para controlar un fenómeno cuyo tratamiento requiere la férrea decisión política de combatirlo y la adopción de medidas preventivas y educativas que incluyan la adecuación de los protocolos en la escuela secundaria y la creación de centros especializados en el diagnóstico, acompañamiento y tratamiento de las adicciones y sobre todo, la puesta en marcha de un plan de gobierno que promueva el desarrollo de los factores productivos impulsando políticas activas que faciliten la radicación de inversiones orientadas a los sectores más dinámicos de la economía que expandan y dinamicen la actividad económica y posibiliten la creación de oportunidades de trabajo genuino que pague salarios dignos que operaran como un llamador y guíen a nuestros chicos hacia la disciplina de la fábrica, al estudio y al deporte..
Solo así se crearán las condiciones de fondo para luchar eficazmente contra un flagelo vinculado con la inseguridad y el delito y al mismo tiempo, para combatir la red de corrupción y desidia que lo acompaña y favorece.
Mesa Coordinadora de Propuesta Federal
Alberto Zanardi: Presidente; Sonia Yannet Di Franco, Secretaria. Leonardo Ananía, Marcos Bordese, Osvaldo Campanari, Silvia E.Crosetti; Luis Alberto Clauzure, Fernando Gauna Rubio, Osvaldo Lacapre, Alberto Maquyeira, Manuel Marin Luna y Gustavo Fabian Perez.
General Pico, octubre de 2014.-