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Tribuna del Lector: “A cien años del nacimiento de Frigerio”



El 2 de noviembre se cumplieron cien años del nacimiento de Rogelio Julio Frigerio.  Considerado el  padre del desarrollismo fue  cofundador, junto con  Arturo Frondizi, del Movimiento de Integración y Desarrollo (M.I.D). Frigerio visitó  varias veces nuestra provincia. Disertó en  Pico, en  Luiggi y (la última vez) en la Universidad de La Pampa, en 1996.

El gobierno  Frondizi constituyó “el banco de pruebas”  de su teoría sobre el  desarrollo. Se incorporó definitivamente la industria de base, el autoabastecimento del petróleo, el ingreso transformador de un flujo masivo de inversión externa directa; el establecimiento de las industrias siderúrgicas, petroquímica y automotriz; la expansión inédita de la infraestructura de transporte – se construyeron diez mil kilómetros de caminos asfaltados- y comunicaciones; la apertura de  la Argentina al mundo y los esfuerzos  para pacificar el país  proponiendo integrar a empresarios y trabajadores en una alianza de clases  tras una política de desarrollo de interés común. Lo que es salario para el obrero es mercado para el empresario, enseñaba.

No se trata – decía – de modernizar la vieja estructura, sino desarrollar la economía a partir de la industrialización y la integración de la geografía nacional. Argentina no debe conformarse con ser el granero del mundo sino poner en marcha un programa que movilice las riquezas dormidas en  toda su geografía. Lo que importa  es la actividad productiva y el mercado interno. Las exportaciones serán su consecuencia. Así, la integración y el desarrollo es lo único camino para impedir que el país se convierta en un enclave exportador o en  la plataforma geográfica de un conjunto de empresas transnacionales que produzcan con la mayor  excelencia pero al costo de excluir  a la mayoría de nuestros  compatriotas de la producción y del consumo.

El desarrollo económico no es un proceso libre y espontáneo sino el producto de la acción política deliberada de Estado que exige ritmo y prioridades.

La clave  es la  inversión – nacional y externa- en bienes de capital, máquinas y herramientas  que junto con los avances  de las telecomunicaciones permiten aumentar la productividad. Ni las políticas liberales ni  las políticas populistas, resultaron opciones válidas. Cuando los  populistas establecen tarifas políticas y controles de precios desconocen las leyes de la economía generando inflación y obturan el proceso de inversión. Cuando los liberales demonizan el rol del Estado, ignoran que su participación fue decisiva en los procesos de desarrollo.

Aquella obra inconclusa  y las ideas que pregonó Frigerio durante más de cincuenta años  tienen plena validez en la Argentina actual donde el desafío  sigue siendo cambiar la estructura productiva  que posibilitará el desarrollo y no solo el crecimiento, del país. Por ello, merece – quizá hoy  más que nunca- que se lo recuerde en todo el territorio nacional.

Por: Leonardo Ananía,  Vicepresidente 1º Comité de la Provincia Movimiento de Integración y Desarrollo