En un comunicado de prensa, la organización feminista Guapabanda hizo saber su repudio a la decisión tomada por los ginecólogos/as del hospital Centeno de negarse a practicar un aborto no punible a la niña de once años violada por un familiar y establecido como ley en los hospitales de todo el país.
La “objeción de conciencia” como justificativo es inaceptable en el ámbito de la salud pública y atenta contra los derechos básicos de mujeres y niñas. Esta negativa basada en la propia subjetividad no solo prioriza creencias personales por sobre derechos humanos universales, si no que incurre en incumplimiento de los deberes inherentes a las obligaciones de los agentes estatales en toda institución pública.
Desde el punto de vista ético, médico, psicológico y social la negación a cumplir con el protocolo establecido es una re-victimización de la paciente y sus familiares y una traición al juramento hipocrático que profesa todo médico/ca. También merece señalarse la inoperancia de un director que se hace cómplice de la transgresión a la ley por parte de los médicos a su cargo. Seguiremos insistiendo y denunciando como en este caso, todo atentado a los derechos de las mujeres que se cometan en el ámbito de la ciudad de General Pico.