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Se fueron a alta velocidad y pasando semáforos en rojo



Foto de archivo de la llegada del jefe del Ejército al aeropuerto local

El jueves pasado minutos antes de las 16 hs la comitiva de seguridad del Jefe del Ejército, César Milani, se fue de la ciudad por Avenida San Martín a altas velocidades y pasando semáforos en rojo. En una maniobra imprudente incluso tocó el espejo retrovisor de un auto que estaba estacionado con una familia adentro. 

El Jefe del Ejército César Milani visitó el Regimiento de Caballería de Tanques XIII el pasado jueves. En horas de la siesta se retiró hasta aeropuerto en una camioneta de Gendarmería y  tomó el avión charter que lo transportó.

Pero su comitiva de seguridad se retrasó y resolvió tomar la Avenida San Martín como autopista. Un patrullero vio que pasaban tres autos Renault 408 color gris oscuro sin respetar el semáforo de la calle 17 y a altas velocidades y los siguió para identificarlos.

Tenían puesto en el techo una baliza portátil azul pero ninguna identificación gubernamental. El policía pidió que identifiquen en el CECOM a quién pertenecían los autos con patentes contiguas y le respondieron que eran propiedad del Ejército Argentino. El jefe, César Milani, ya estaba en el aeropuerto esperándolos.

Para esto, dos autos iban adelante, el patrullero tras ellos y un tercer Renault 408 gris oscuro al final. Sobre calle 31 el último vehículo intentó traspasar al patrullero y golpeó contra un auto Logan color rojo que acababa de estacionar con un hombre y sus hijos adentro.

En el semáforo de la calle 33 se cruza otro patrullero que había sido pedido como refuerzo a la Comisaría Segunda y los autos detienen la marcha. Bajan cuatro efectivos del Ejército con sus ropas correspondientes y un hombre de traje que resultó ser el jefe del cuartel de nuestra ciudad.

Tras identificarse siguieron su marcha, según los vecinos pasando nuevamente los semáforos en rojo. Los policías acomodaron el espejo retrovisor, que por suerte no se había roto. Más allá de que no había pasado de un hecho anecdótico, quedó en algunos vecinos testigos de lo ocurrido la sensación de avasallamiento y hasta enojo.