Comenzó el juicio contra Donito Blanco por la muerte de Julio Gualpa, ocurrida el 20 de octubre de 2013; y contra Diego Franco por encubrimiento. Ambos declararon y afirmaron que la víctima y su entorno molestaba desde hacía años a Blanco, lo habían lesionado gravemente y amenazado. Hubo un fuerte operativo policial y solo se permitió ingresar a la prensa.
Donito Blanco
El defensor oficial Guillermo Costantino pidió al tribunal conformado por los jueces Fabricio Losi, Florentino Rubio y Carlos Pellegrino, que no se permitiera el ingreso al público en general pues su defendido iba a declarar y podía sentirse intimidado. Por ello, solo entraron periodistas y fotógrafos, de tal forma que se garantizó la publicidad del juicio.
Tras el alegato de apertura del fiscal Alejandro Gilardenghi, declaró Donito Blanco. Relató que tenía problemas desde hacía años con Gualpa, sus amigos y familiares. Que ese día había salido de un local nocturno, pasó por el bar Zeus.
Vio la que salía Gualpa, se bajó y lo increpó. Discutieron unos segundos, cayó al suelo por un golpe de su contrincante y desde allí sacó el arma que llevaba en la cintura y le disparó a las piernas. Se fue en su moto, de color negra con asiento blanco.
Se quedó sin nafta a las pocas cuadras, cerca de la casa de su amigo Diego Franco. Llevó hasta allí la moto, golpeó la puerta pero no lo atendió nadie. Dejó el vehículo allí y siguió caminando hacia el barrio Malvinas donde vive su mujer.
En el camino una persona le contó que habían asesinado a Gualpa en Zeus, él simuló enterarse en ese momento, llegó a casa de su mujer, tomó una muda de ropa y se fue a Córdoba haciendo auto stop.
Comenzó el relato diciendo que tenía muchos problemas con Gualpa, dichos que repitió a lo largo de su declaración. Donito había sido pareja de Vanesa Urquiza, con quien tuvo hijos. Tras la separación, la mujer salió con Gualpa, que vivía enfrente, y con quien tuvo una niña y un niño.
Ante las consultas del fiscal y los defensores relató que fue golpeado en cuatro o cinco oportunidades, en la última sufrió fractura de huesos y casi pierde un ojo. Quedó inconsciente y terminó en el hospital.
Además, dijo que estaba amenazado de muerte y que una de las situaciones que más le molestó fue cuando Gualpa rompió con un arma el vidrio de una ventana de la casa de Vanesa Urquiza y los vidrios cayeron sobre la cama donde dormía su hijo, quien sufrió cortes.
Trató de justificar su huida a Córdoba diciendo que tenía miedo, ya que había tenido problemas con Gualpa y sus allegados. Indicó además, que tras la muerte del hombre, tirotearon la casa de su madre, de su hermana, también la golpearon y lo mismo hicieron con una mujer embarazada. No quiso dar nombres “para no tener problemas”. También indicó que no era de tener armas, pero la había comprado recientemente en la calle por $400.
Fiscal Alejandro Gilardeghi y su asistente