Días como hoy, en que no hubo clases, el Registro Civil fue un hervidero de gente tratando de realizar trámites. Materialmente es imposible atender a todos y los resultados son gente molesta. Desde hace años se pide ampliar el edificio, construido hace unas cuatro décadas para una población muy inferior a la que en la actualidad se atiende.
Foto de archivo
El mismo jefe del Registro Civil, Jorge Gaitán, reconoció que en días como hoy la afluencia de gente se acrecienta y genera molestias. “Los papás han aprovechado el día sin clases para traer a sus hijos a realizar trámites, además tuvimos un corte de energía eléctrica. Creo que la gente se enoja muy fácilmente, sabemos de la precariedad de este lugar con respecto al espacio y los chicos están trabajando a full y hemos cortado la emisión de boletas porque no podemos responder”, reconoció el funcionario.
Ayer “cayó el sistema” y también hubo dificultades para atender a la gente. Otros días el trabajo es normal, aunque siempre con las dificultades que el espacio provoca. “Tenemos tres máquinas y no podemos hacer más de lo que hacemos, es más, creo que hacemos mucho más de lo que se puede”, afirmó Gaitán.
En días de mucha afluencia de gente, han llegado a confeccionar hasta 130 boletas de trámites. “No estamos tomando mate, ni charlando, estamos trabajando”, dijo. Hace años que se solicita al gobierno provincial una ampliación del edificio. Gaitán afirmó que se está más cerca de una reforma que “dará un poquitito más de espacio”.
Antes de fin de año, todos deberán tener el nuevo DNI, por lo que el funcionario pidió a la población que no se deje estar hasta diciembre para realizar el trámite. Por último, relató que con un móvil se empezó a recorrer los geriátricos de la ciudad para permitir que aquellas personas que no puedan acercarse al Registro Civil, logren tramitar el nuevo documento.
Jorge Gaitán