Categorías
Social

La U25 y como insertarse en la comunidad



Los internos del Correccional Abierto U-25 entregaron a la escuela N° 237 unos 50 guardapolvos confeccionados por ellos mismos, realizaron arreglos edilicios en esa institución y en otras escuelas y capillas, aprenden un oficio y terminan la escuela primaria o secundaria. En General Pico hay un ejemplo de instituto carcelario en Latinoamérica.

Noemí Tabarly y Matías Fernández Assaro
Noemí Tabarly y Matías Fernández Assaro

La mayoría de los que egresan de la U-25 no vuelven a delinquir, a diferencia de lo que ocurre con los que salen del resto de las cárceles. El trabajo que se realiza de resocialización involucra la educación formal, la formación en oficios y la relación con la comunidad a través de trabajos solidarios.

Son pocos los que llegan al instituto del Servicio Penitenciario de General Pico, están en su última etapa de la condena, tienen muy buena conducta y son evaluados estrictamente antes de venir a nuestra ciudad.

“Hoy hay 18 internos aunque la capacidad operativa es de 28 residentes”, explicó el subalcaide Matías Fernández Assaro. “Estamos haciendo refacciones en algunas habitaciones para que los residentes tengan comodidad. En esta etapa previa a la reincorporación a la sociedad, cambiamos la denominación y en lugar de internos, los llamamos residentes, una terminología más social”, agregó.

La U-25 fue el primer instituto carcelario de régimen abierto de Latinoamérica. “Posteriormente han surgido institutos parecidos a éste como casas de preegreso y en otros países se ha copiado este modelo”, explico´.

No tienen gente con problemas de adicciones pero sí residentes con tratamiento psicológico para continuar con el progreso y salir a la sociedad. “Que lo que se van a encontrar cuando salgan al medio libre no sea tan chocante. Por eso este instituto trata de mimetizarse con la comunidad trabajando junto a ella y pudiendo devolverle a la sociedad un poquito de todo el tiempo que han tenido cumpliendo su condena. Este instituto permite brindar otra expectativa y para ellos es muy grato poder ver otro entorno”, dijo.

Y si bien reconoció que “es muy complicado conseguir trabajo para una persona que nunca ha estado detenido, para las personas que han cometida un ilícito, aunque lo hayan pagado, se dificulta aún más”, también aseveró que “la comunidad piquense es muy abierta y brinda oportunidades. Lo que pasa es que hay que saber esperar, tener paciencia, las oportunidades aparecen”.

Los internos-residentes terminan la escuela primaria o secundaria, trabajan en el lavadero ubicado en calle 8 entre 1 y 3 y crían chanchos y pollos en el predio Fortín, en la Avenida Isidoro Brunengo. Además aprenden oficios en las escuelas laborales de la ciudad.

Noemí Tabarly, maestra de la U-25 relató sobre los últimos trabajos a la comunidad que realizaron. “Hicimos unos arreglos edilicios en la escuela N° 237 y la directora nos comentó sobre la necesidad de guardapolvos para actividades prácticas que tienen, hay un interno que sabe coser y acá los confeccionaron. El 15 de agosto los llevamos a la escuela. Para el aniversario de la escuela los internos pintaron el salón y colocó un alambrado para que los chicos no se vayan a la calle”.

Relató que las propuestas son voluntarias, se proponen a los internos y ellos deciden si las quieren llevar a cabo. “Ahora estamos refaccionando la cancha del Hogar de Ancianos y cuando nos piden de los colegios o las instituciones, las hacemos. Bastante movidita las actividades que hacemos. Acá todos tienen algo para hacer, albañilería, jardinería, electricidad… se trabaja mucho con la comunidad. A ellos les hace bien, porque es una forma de que la comunidad los empiece a aceptar y de vencer barreras”.

Es que reconoció que el primer contacto con la comunidad “es muy fuerte”, por ello aprenden  un oficio y se van relacionando con el afuera. “Es bueno para que se pierdan los miedos. Los muchachos de acá salen con la escuela primaria o secundaria terminada y uno o dos oficios”, dijo y Fernández Assaro agregó que “es muy gratificante ver cuando un hombre se emociona porque llegó a aprender, cuando tira currículum buscando trabajo, cuando vuelve a trabajar”.