Para quienes sienten interés por las artes marciales General Pico ofrece un amplio arco de posibilidades. Desde karate hasta sipalki, pasando por taekwondo, MMA, Hapkido, Krav Magá, las alternativas son varias. Y en ese atractivo panorama cobra particular relieve la enseñanza de la milenaria disciplina del Kung Fu, a través de la Escuela Guang Yongshi (Guerreros de la luz), que lidera el joven maestro Marcos Javier Gómez. Un cronista de infopico.com dialogó con él y registró algunas imágenes de las prácticas que desarrolla semanalmente casi un centenar de alumnos (desde 5 a 54 años de edad) en el Kwon sito en calle 15 entre 8 y 10.
“El kung fu me interesó siempre, leí mucho y cuando tenía 16 años en Pico sólo había o karate o taekwondo. Hice dos o tres meses de taekwondo pero no era lo que buscaba en ese momento. Luego surgió la posibilidad de ir a aprender kung fu en Córdoba, con el sifu Daniel Damoli, con la intención de volver a Pico en algún momento a traer esa disciplina. Me fui directamente con esa misión. Estuve 8 años, llevo ya casi doce practicando, y tengo la graduación más avanzada dentro de mi academia, con cinturón dorado-negro”, respondió Marcos a infopico.com.
Expectativas
¿Con qué expectativas llegan las personas a practicar kung fu?
“Es bastante variado. Algunos porque vienen con la referencia de la televisión de algunas cosas muy masivas, y quieren ver de qué se trata. Pero se trata de gente muy influenciable y si hoy hay un campeón mundial de taekwondo todo el mundo quiere hacer eso; si hay un campeón mundial en kung fu entonces todos quieren hacer kung fu. Pero por otra parte están los que realmente tienen claro qué quieren hacer. En la amplitud de artes marciales que hay en General Pico uno puede hoy elegir qué le gusta. Puede ir, probar y ver si sigue o no. “Hay quienes quieren la parte combativa y otros que buscan el kung fu como una forma de vida, y eso requiere un entrenamiento distinto”.
Serenidad
De hablar pausado, atento a las preguntas, concentrado en las respuestas, Marcos Gómez definió: “El kung fu es una forma de vida, un poco más sana, yendo por un camino tranquilo y enseñándole al alumno a que busque su serenidad. Que encuentre quién es, para qué está, para qué vino, llevarlo a meditación, que se encuentre con él mismo. Que llegue a sentirse seguro, porque el arte marcial brinda esa seguridad, y desde allí al entrar en contacto con otras personas poder desenvolverse mejor, ser más sociables, más tranquilos en un diálogo. Todo eso va dando el kung fu, junto con el trabajo físico y la coordinación mental”.
“Se sabe que poner el cuerpo en actividad física ya es salud, sea lo que sea, yoga, gimnasia, lo que sea. Uno va cansado y cuando hace actividad el ánimo cambia porque las energías se renuevan. Entonces el kung fu es una forma de vida, con un trabajo interno de auto-superación y no de competencia”, remarcó.
Edades
El alumno de menor edad tiene 5 años y está en un grupo coordinado por el instructor Maximiliano Wilches, con otros compañeros de hasta 8 años. Y luego hay otro grupo de alumnos desde los 10 años de edad hasta el mayor de todos que tiene 54. ”No hay edad para empezar en un arte marcial, y también hay muchas mujeres”, describió Gómez.
Las disciplinas marciales, como otras actividades, también están expuestas a los cambios que traen las diferentes épocas y no están exentas de los riesgos de la mercantilización. Marcos Gómez advierte: “No está mal que alguien enseñe y viva de esto; lo que está mal es que se olvide de cuál es el sentido del arte marcial por poner toda la atención en el afán de lucro”, sentenció.
(Texto y fotos: Sergio Rossini)
Las prácticas son intensas
Después de las prácticas, la elongación
Y al concluir cada clase, un espacio para la meditación…