Categorías
Judiciales

Robo y privación de la libertad a anciano: bajas condenas de la Justicia



El juez de Audiencia Fabricio Losi condenó hoy a un año de prisión de cumplimiento efectivo a Hugo Fabián Bogetti y a dos años de prisión en suspenso a Daniel Fernando Orellana. Consideró que las penas pedidas por la fiscala Ivana Hernández fueron bajas pero explicó que no puede condenar por encima del requerimiento fiscal. Ordenó también que se le devuelvan los 23 mil pesos secuestrados en el año 2012 a los delincuentes. La víctima, Juan Carlos Bongianino, de salud endeble estuvo atada a la cama por más de doce horas y sufrió el robo de entre 10 y 12 mil dólares y 20 mil pesos.


La fiscala Ivana Hernández fue la que acusó tras presentar las pruebas pertinentes. El abogado particular Armando Agüero defendió a Orellana y Bogetti.

El hecho ocurrió el 25 de mayo de 2012 a la una de la madrugada. Bongianino, que vivía solo en su vivienda de calle 8 N° 655, escuchó ruidos y dos personas que gritaban “policía”, “policía”.

Orellana junto a otro hombre que no se pudo identificar, forzó un portón de ingreso al garaje del domicilio,  se trasladó por el pasillo que lleva hacia el patio, donde fue forzada la puerta de la cocina, rompiendo el vidrio de esa abertura.

Una vez en el interior de la residencia, los dos hombres encontraron a Bongianino y le exigieron dinero. El anciano les entregó una suma que oscilaba entre diez y doce mil dólares y veinte mil pesos.

Luego ataron a la víctima de pies y manos a la cama de la habitación con cuatro cordones de zapatillas y le colocaron una bufanda en la boca para que no solicitara auxilio, y se dieron a la fuga.

Hugo Fabián Bogetti, vecino de la ciudad, no entró a la casa para evitar ser reconocido pero fue sindicado como el autor intelectual del robo, ya que había trabajado con Orellana, era ex cuñado de un ingeniero agrónomo que le alquila el campo a Bongianino y sabía que se le pagaba la renta en efectivo y en su domicilio.

Cerca de las 15 horas de ese 25 de mayo, la hermana fue a visitar al anciano, halló el vidrio roto y llamó a la policía, quien al ingresar encontró al hombre aún fuertemente atado. Se halló una mochila con recibos de sueldo de Orellana, trabajador de una empresa de Pablo Nogués, de donde es oriundo.

A partir de allí, se inició la investigación que sumó nuevos elementos, entre ellos las 129 llamadas telefónicas entre Orellana y Bogetti, la negativa de Bogetti de trabajar en la empresa y conocer a Orellana, y el secuestro de más de 23 mil pesos en la casa de Orellana, cuyo origen no pudo justificar.

La responsabilidad de Orellana y de Bogetti quedaron comprobadas, sin embargo las penas son mínimas porque así lo pidió la fiscala Hernández.

El juez Losi respecto a Orellana, dijo en su fallo textualmente que “el nuevo diseño acusatorio adversarial supone que la jurisdicción se encuentre limitada por la pretensión fiscal. Es jurisprudencia de esta Audiencia de Juicio que la petición del acusador público es un límite infranqueable para la fijación de sanción punitiva, (…), el límite de la punición, que en este caso es relativamente bajo(…). He de aceptar el máximo de la petición de fiscalía, fijada en dos años de prisión en suspenso y la imposición de reglas de conducta, por igual término, consistentes en fijar residencia y abstenerse del consumo de estupefacientes y alcohol”.

Y sobre el pedido de condena a Bogetti, afirmó que “no luce excesiva la sanción”, pero al igual que en el caso de Orellana no puede condenar por encima de la petición fiscal.