No la conocía y no le importó. Tampoco midió las consecuencias. Solo le importó el otro, el prójimo, el que lo necesitaba. “Sin dudarlo”, como él lo señaló, corrió después de escuchar los gritos de la mujer que se encontraba dentro de la vivienda, pateó la puerta del frente de la casa y fue hasta la cocina, donde la encontró sentada en el piso casi sin poder respirar. Segundos después los dos estaban en la vereda de la casa. Bruno Díaz (22) se ha transformado en el héroe del día viernes. Casi sin pensarlo. Su corazón generoso habló con los hechos. En este acto sobran las palabras.

Bruno y Susana compartiendo un mate en horas de la mañana
Había finalizado la tarea diaria. Regresaba a la casa de sus padres en su camioneta acompañado de de su novia, Diamela Olguín. De pronto por curiosidad y al ver humo en una casa se detuvo. Los dos bajaron del vehículo. “En ese momento mi novia me dice que alguien pide ayuda y escucho los gritos. Salí corriendo y le pegué una patada a la puerta para poder abrirla. Por el humo no se veía nada en el interior de la casa. Me guié por los gritos de la mujer. Estaba en la cocina sentada y sin poder respirar. La agarré y la saqué a la calle”.
Este simple relató muestra el gesto solidario y desinteresado que este joven tuvo para con la vecina, hasta ese momento desconocida. Bruno es un trabajador como muchos en esta ciudad. Es gente de buen corazón que le aporta todos los días y en silencio un granito de arena a esta comunidad.
En la mañana de hoy nuestro reportero gráfico los volvió a juntar. La mujer, Susana Fuentes, solamente dijo gracias. Las palabras sobran porque son gestos contundentes.
Bruno Díaz, ya está trabajando nuevamente, como todos los días. Quizás las cuentas de su actividad económica no tengan tanta ganancia como las cuentas de la vida. Es que ayer salvó una de ellas y eso no tiene precio.


