Un grupo de jóvenes junto a vecinos del barrio Carlos Berg juntaron cerca de mil firmas para pedir al Municipio que informe cuál es el destino de la tasa por sanidad animal que pagan todos los frentistas, cambiar de lugar la canilera municipal e intensificar el programa de castraciones.
Cristian Kamnofky, Adrián Bertone y Gastón Pantalani, parte del ateneo Alem
Según estudiosos del tema, una perra en edad reproductiva, si la mitad de sus cachorros son hembras, en tres años genera unos 300 perros más, teniendo en cuenta que paren dos veces al año y que las perras llegan a la adultez en un año y a su vez quedan preñadas.
En General Pico, estiman que hay 1,2 perros por persona. Esta situación es alarmante por una cuestión, fundamentalmente, de salud pública. La canilera tiene unos 250 perros, está ubicada en un barrio populoso como es el Carlos Berg, los perros se escapan, provocan problemas para motociclistas y ciclistas que pasan por el lugar. Y pueden transmitir zoonosis a los vecinos, especialmente a los niños, ya que son transmisores de enfermedades.
“Somos un grupo de profesionales que nos juntamos en el Ateneo Leandro N. Alem, un sector del radicalismo. Nos interesamos en este tema porque se acercó un grupo de vecinos del barrio Carlos Berg y colaboradores de la canilera, para ver que podíamos hacer como profesionales del medio. Surgió la idea de hacer un petitorio para presentar ante el Concejo Deliberante”, explicó el médico veterinario Gastón Pantalani, integrante de la agrupación.
En el petitorio se expresa textualmente que “como ciudadanos nos preocupa la problemática de abandono y superpoblación que se encuentra atravesando el sector canino y felino” de la ciudad. Por ello, solicitan conocer el destino de los montos que los frentistas pagan en concepto de sanidad canina y que “se evalúe la posibilidad de cambio de lugar físico del sector canino”.
Hace unos 45 días lo presentaron ante la Comisión de Ecología y Medio Ambiente. La presidenta de esa comisión, la concejala Paola Assone los invitó a participar de las reuniones, junto a representantes del Colegio Médico Veterinario y de las organizaciones Patitas Felices y Asociación Piquense Protectora de Animales. “Todavía no se ha avanzado en acciones concretas, ni se ha respondido sobre el destino de la tasa de sanidad canina”, indicó el médico veterinario.
Los profesionales consideran que la problemática debe ser abordada por numerosos sectores de la sociedad. Se contactaron con pares de otras ciudades similares a la nuestra. Hicieron un encuesta en las escuelas para conocer qué cantidad de perros y gatos puede haber en la ciudad. Esas cifras, cruzadas con otros aportados por la ex concejala Patricia Testa, arrojó un número muy alto: 1,2 perro por persona.
Consideran que la canilera no puede permanecer en la calle 44 y 3, ya que es un problema de salud pública. “Creemos que hay que castrar el 10% de la población canina en un año, como se hace en otras ciudades. La municipalidad tiene un plan de castración importante, pero no se llega a este porcentaje”, afirmó Pantalani.
Respecto al traslado de la canilera, desde la Comisión de Ecología y Medio Ambiente se informó que se financiaría con fondos del gobierno nacional en el marco del plan Más Cerca, más Municipio, mejor País, más Patria, pero aún no se terminaron las gestiones.
Los perros y perras pueden transmitir enfermedades como hidatidosis, brucelosis canina, leptospirosis, parasitosis, garrapatas, pulgas y los niños son los más expuestos a contagiarse. «Hay que