Están a favor de la posibilidad de decidir que la mujer tiene su propio cuerpo, inclusive sobre la interrupción de un embarazo. A partir de los propios evangelios, de la historia de la Iglesia Católica y del contexto actual, argumentan su postura. Estuvieron en General Pico el viernes pasado.
María Teresa Bosio
El Movimiento por los Derechos de las Mujeres organizó la charla con María Teresa Bosio, de Católicas por el derecho a decidir, filial Córdoba. La charla-debate se realizó en el salón de Utelpa, de calle 1 entre 32 y 34.
Bosio expuso sobre los objetivos de la organización, que incluyen desde la separación de la Iglesia y el Estado, y las políticas públicas sin la incidencia de las religiones, hasta el cambio de patrones culturales patriarcales y el derecho a la educación sexual y al aborto seguro, legal y gratuito.
Entre las múltiples argumentaciones que debatió con los presentes, hubo cuestiones históricas. Por ejemplo, las posturas de padres de la Iglesia como Santo Tomás de Aquino y San Agustín que sostenían la hominización tardía, es decir que el alma entraba en el cuerpo de los varones a los 40 días de gestación y en el de las mujeres a los 60 días de la gestación, por lo que la interrupción del embarazo hasta ese momento no era un crimen ni un pecado. Es decir, antes era considerado como una semilla que no va a transformarse en planta.
Algo similar a lo se propone desde los estudios de desarrollo neurológico que afirman que el sistema neurológico del embrión (lo que nos diferencia del reino animal) se desarrolla recién a partir de las 12 primeras semanas de gestación.
María Teresa Bosio junto a miles de mujeres católicas plantean una disidencia respecto a la jerarquía de la Iglesia en “como nos prescribe una sexualidad ligada a la procreación y el placer casi ni entra y en donde la cuestión del aguante y el sacrificio están constantemente. Nosotras decimos que no tiene que ser así, que la sexualidad es un bien precioso, que Dios nos la creó y la podemos disfrutar”.
Afirmó que las prescripciones de la jerarquía católica propician una doble moral, porque “qué mujer católica no toma anticonceptivos, por ejemplo”. Y basan sus cuestionamientos en las miradas de las teológas feministas y de los mismos pasajes de los evangelios donde se muestra la relación de Jesús con las mujeres.
Además de ello, analizan el contexto actual, pues el aborto más allá de las prescripciones religiosas y legales, se realiza igual, pero “en un marco de inequidad muy grande, porque las mujeres más pobres son las que mueren por hacerlo en situaciones precarias”.
Y afirmó que la maternidad es una construcción que puede ser deseada o no, pero cuando un hombre no la desea, aborta sin ningún problema legal ni religioso pues directamente no se hace cargo del niño por nacer.
Pero sobre la mujer, la religión y la ley caen como si fueran asesinas, es decir se las obliga a una maternidad no deseada, mientras que a los varones se les permite “abortar”. “A las mujeres se nos condiciona a un determinismo biológico. La maternidad se construye, no somos un recipiente”, afirmó Bosio.
«Católicas por el derecho a decidir» es un movimiento latinoamericano de mujeres, que surge de la Teología de la Liberación, y que pone en debate cuestiones que no son dogmas de la Iglesia, como por ejemplo el aborto, y que cuestiona prácticas e ideas machistas al seno de la religión y la sociedad.