Aproximadamente 300 personas, entre niños, jóvenes y adultos, han asistido en los últimos cuatro años a los cursos de fotografía que dictan los colegas Luis Esteban Silva Arévalo y Pablo Facundo Rivero Maldonado en el Centro Cultural Maracó. “La mayor parte de los asistentes va a los cursos para aprender a manejar las cámaras digitales y perder el temor de manejar el menú, ampliando y enriqueciendo sus posibilidades creativas”, comentó Esteban en diálogo con infopico.com.

Luis Silva y Pablo Rivero junto con la directora de Cultura local. (Imagen de Archivo)
Tras la reciente entrega de certificados a otro de los grupos de egresados, efectuada hace horas, “el Chile” Silva (como afectuosamente se lo nombra en el ambiente periodístico local) resumió la experiencia compartida con Pablo, a quien definió como “compañero y colega”, en la tarea docente.
Los cursos son “iniciales” y de nivel “intermedio”. La experiencia le indica a Silva que “la gente en su mayor parte va a los cursos porque desconoce todas las funciones que tienen las cámaras digitales. Entonces no se animan a tocar, a apretar, a meterse en el menú porque les parece que pueden llegar a romper o a borrar algo importante. Es importante entonces que, en primer lugar, ganen confianza con sus propias cámaras”.
“En general hay mucho más de eso, de llegar a dominar el instrumento y conocer sus características, que una búsqueda de salida laboral. La mayor parte de la gente compra cámaras porque le gusta sacar fotos y quieren mejorar la calidad de las imágenes y hacer otro tipo de capturas, muy pocos se plantean ganar dinero a través de la fotografía. Algunos hay, y lo dicen cuando empiezan el o los cursos, pero componen un porcentaje muy pequeño, no llegan al 10 por ciento”, estimó Silva Arévalo.
“Las pautas de aprendizaje y conocimiento siguen la misma línea desde que empezamos a trabajar con el “Sanjua” (Pablo) en estos cursos, primero el conocimiento de la cámara, los rudimentos básicos de la actividad y luego una progresión hacia temas de composición de imagen”, sintetizó.
“Además de disfrutar lo que hacemos, porque nos gusta nuestro trabajo tanto en lo periodístico cuanto en los cursos, siempre destacamos nuestra gratitud a la gente que va por la confianza que depositan en nosotros. Es complejo, y enriquecedor también, por supuesto, trabajar con edades tan distintas. A los cursos van niños, adolescentes, adultos y también gente de la tercera edad. Piensan en forma distinta y a veces se hace difícil amalgamar todo eso. Pero el resultado siempre es positivo, egresan contentos, conformes, y con un abanico de conocimientos que los ayudarán a disfrutar de la fotografía”, celebró Silva Arévalo.