Estimado Director: Deseo llegar a Ud a efectos de ocuparme de un tema que amerita alguna reflexión por parte de quienes informan y los informados. Concretamente al tratamiento que alguna parte de la prensa Televisiva Nacional e internacional otorgan a veces a las noticias catástrofes, tal como la ocurrida hace pocas horas y que asolo a la región del Pacifico, fundamentalmente al Japón.
En efecto, es preocupante que se de marco preferencial a la espectacularidad del suceso (que es lo que vende) y no al fondo, aprendizaje, reflexión y educación sobre la cuestión, a fin la población mundial tome cabal conocimiento y conciencia para dimensionar correctamente estos tipos de acontecimientos; este en particular, en esto coincidimos todos es uno de los peores desastres naturales por el que ha pasado la humanidad como tal, desde que tiene conciencia como civilización.
Las fuerzas naturales y liberación de energía por las fuentes naturales responsables de este acontecimiento puntual, no se pueden merituar ni cuantificar en términos de magnitudes humanas conocidas. Los expertos y técnicos en la materia tratan de asimilar, para medir daños emergentes, asimilarlo a efectos de explosiones nucleares, a los fines de ubicar a nuestras conciencias dentro de límites imaginables de la magnitud del fenómeno, cuestión bastante aleatoria por cierto, ya que la humanidad aun no ha sufrido explosiones termonucleares de escala, excepto las de Hiroshima y Nagasaky (que no fueron Termonucleares), paradójicamente sufridas por Japón en el siglo pasado. Pero la correlación de fuerzas entre estas, las primeras armas nucleares fabricadas por el hombre, y las potenciales del arsenal nuclear actual disponible por la humanidad seria, como comparar la energía liberada por una cerilla y una Tonelada de TNT, para ser grafico, aunque no exacto.
Se hubo hablado que los daños colaterales de esta catástrofe son equivalentes a los que producirían 60 bombas nucleares idénticas a la arrojada sobre Hiroshima , algunos hablan de 10000 Hiroshima y quien suscribe, en función de lo expresado por geólogos y científicos expertos en la materia acerca de la estimación de la energía liberada por la sísmica ( del orden de 10 a la 20 Joules) , si realmente se trata de esa magnitud ,he estimado en esta catástrofe un orden de magnitud equivalente al que producirían millones de bombas tipo Hiroshima. Quien tiene la precisa ? Nadie , porque todas son determinaciones de órdenes de magnitud y no se conoce con precisión matemática cuantificable el comportamiento de la naturaleza en esta clase de sucesos.
En realidad no importa si son 10, 100 , o un millón de bombas nucleares. Lo que importa es que el hombre adquiera conciencia cabal de su fragilidad y exposición cuando se desatan estas catástrofes, que en este caso el no hubo provocado, pero que por su accionar irresponsable, si puede provocar a futuro peores que esta que padecemos. Romper el equilibrio climatológico, hacer pruebas termonucleares de varios megatones (esto es un orden 1000 veces superior a Hiroshima) , tener almacenes nucleares disponibles y prontos que accionados liberarían fuerzas equivalentes o superiores a esta catástrofe que nos ocupa hoy y altamente probable, capaces de extinguir esta civilización, son distintas caras de una misma irracionalidad, de la supuesta más racional de las especies conocidas.
Sírvanos entonces la moraleja de la fabula, aunque dolorosamente por la pérdida de vidas humanas y sufrimiento de miles de personas, no para vender espectacularidad Televisiva, sino para que reflexionemos y nos ubiquemos en el exacto lugar que alguien nos dio en el universo.
Francisco Tineo