El hecho ocurrió sobre las 18:00 en una vivienda ubicada en calle 411 bis y 442 N° 2116. Es una casa que forma parte del barrio que se ha entregado recientemente y que no estaba habitada. Esta familia para ingresar rompió la persiana y el vidrio de la ventana. Un colchón que habían llevado quedó tirado en el patio. El joven de 22 años ingresó junto a su mujer y dos nenas de 3 y 4 años. Expresó que “estaba cansado” y que no tenía “donde pasar la noche”. Afirmó que hace entre cuatro y cinco años que está anotado en el IPAV. Intervino personal de comisaría primera y la división de criminalística que tomó huellas de la sangre impregnada en el vidrio roto.

En un breve diálogo comentó que era albañil, que tenía trabajo, pero “no donde vivir”. Señaló que anoche había estado en una casa de Barrio Ranqueles “pero también me sacaron”. Para ingresar a la vivienda había aprovechado el cambio de guardia de la policía que se encuentra en predio de custodia y que el gobierno paga los adicionales correspondientes. Al lugar llegó en una camioneta que estaba siendo requisada por personal policial.
La policía habría montado un operativo para aislar la vivienda y no dejar que pase nadie a ese lugar. “Me voy a quedar. De acá no me mueve nadie” fueron algunas de las definiciones que se escucharon.




